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Música electrónica y hippies: Pachanga Boys

Música electrónica y hippies: Pachanga Boys

17/Oct/2014

Se trata de un proyecto integrado por dos DJs cuya meta no es una cruzada justiciera o intelectual, simplemente son muchachos destinados a la juerga y a la pachanga.

Cuando Mauricio Rebolledo y Aksel Schaufer se conocieron en Playa del Carmen, la conexión fue inmediata y precoz; no imaginaban que en un par de años estarían ofreciendo fiestas en todo el mundo con más de 25 horas continuas de música electrónica.

"No lo pensamos mucho, solo lo hacemos; aunque, claro, no nos sentamos en un estudio o nos ponemos detrás de una consola a menos de que tengamos idea de lo que buscamos. Pero también dejamos que la improvisación haga lo que tenga que hacer: no hay reglas establecidas para Pachanga Boys", dijo Aksel, quién también es la mente creativa detrás de Superpitcher.

En algún momento del 2009, Rebolledo firmó con el excéntrico sello de Matías Aguayo, COMEME, mientras que Superpitcher fichó con la renombrada Kompakt. En medio de una amistad que nació de viajes entre México y Alemania, nació un concepto que ellos llaman Hippie Dance, es decir, el baile hippie que no solo es el sello con el que editan su material como dupla, sino un exótico modus vivendi.

"Siempre nos ha sido difícil definir o etiquetar nuestro sonido, ¡estamos influenciados por tantas cosas! Creemos en robots hippies y el amor futurista; nos encantan las voces con vocoder cantando sobre flores frente a láseres y fuego. Para salirnos fácilmente de la pregunta, siempre respondemos ‘Baile hippie, un futuro posible’", enunció Rebolledo, nacido en Xalapa y en algún momento DJ residente del club Santanera en Playa del Carmen.

Pachanga Boys es la fiesta en vivo. A la hora de mezclar, rayar, pinchar, apretar y torcer, no solo se vuelve algo memorable, sino hasta un eventual mito. ¿Qué pasó? ¿Quién se cayó? ¿Qué tocaron? Conscientes del estatus que rápidamente ganaron en Europa, los lanzamientos del dúoo, sean LPs, Mixtapes, CDs o lo que se les ocurra, se vuelven objetos de colección y de elevado valor en el mercado, ya que editan cantidades menores a los 300 ejemplares.

Para leer más de esta entrevista, busca el número 80 de Indie Rocks!

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