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09/Oct/2026
Antes de su primer show en México, Rafiq Bhatia e Ian Chang hablan de Out Into, el disco con el que Son Lux redujo su paleta para encontrar sus tonos más puros. Una conversación sobre lo que aprendieron musicalizando películas como Everything Everywhere All at Once, por qué la inteligencia artificial generativa no está sirviendo a la música y qué significa entender la identidad como algo en constante cambio.
Son Lux nació como el proyecto en solitario de Ryan Lott y se convirtió en un trío cuando se sumaron el guitarrista Rafiq Bhatia y el baterista Ian Chang. Desde entonces han construido uno de los sonidos más difíciles de clasificar de la música contemporánea, un punto de encuentro entre el art pop, la electrónica, el post-rock y la música de cámara, donde una voz frágil puede convivir con un muro de sintetizadores y una batería que suena a la vez orgánica y digital.
Su música siempre ha estado llena de color. Es cinematográfica, versátil y cambiante, y por eso no sorprende que el cine los haya buscado. Su partitura para Everything Everywhere All at Once les valió una nominación al Óscar, y desde entonces han musicalizado Thunderbolts y ahora Your Mother, Your Mother, Your Mother. En paralelo, la banda ha hecho de la tecnología una extensión del cuerpo, nunca un reemplazo, con herramientas como la percusión sensorial de Ian, que amplía lo que un baterista puede expresar sin tocar por él.
Con Out Into, su nuevo disco, hacen algo inesperado: quitar en lugar de sumar. Después de años de lanzar todos los colores a la pared, buscaron una paleta más simple y directa, inspirada en la música que ellos mismos escuchan, de Bob Marley and the Wailers a J Dilla y D’Angelo.
Hablamos con Rafiq e Ian a días de su primer show en México, en el Foro Indie Rocks!, una fecha que para Ian, quien vive en la Ciudad de México desde hace tres años, es casi un concierto en casa.
Indie Rocks!: Ryan ha dicho que Out Into va a lugares donde la banda nunca había estado en energía, actitud y color. Esa última palabra se me quedó grabada. Antes de hablar de cómo suena el disco, ¿qué ha estado coloreando su trabajo últimamente para darle a este álbum un tono distinto a todo lo que habían hecho?
Rafiq: Qué pregunta tan bonita. Mientras la describías pensé en algo: cuando mezclas colores, el tono que resulta suele ser más complicado y puede convertirse rápidamente en nada. Si alguna vez has mezclado muchas pinturas, sabes que terminas con algo indiferenciado.
En el pasado teníamos la tendencia a lanzar muchos colores a la pared. Era música llena de vida, muy vibrante, pero pasaban muchas cosas a la vez. Mucha gente nos pregunta si hacer música para cine cambió nuestra forma de componer. Y sí, pero casi en el sentido opuesto al que esperarías. En una película existe la oportunidad de esa grandeza cinematográfica, y lanzar todos esos colores puede sostener una historia y llevarla a otro nivel.
Tener esa oportunidad nos hizo preguntarnos: ¿qué queremos hacer en un disco que no podamos hacer en una película? Amamos a Bob Marley and the Wailers, a J Dilla, a D'Angelo. Mucha de la música que escuchamos es más directa, usa menos colores y te deja vivir dentro del mismo fragmento cíclico durante mucho tiempo. Con Out Into intentamos preservar esos tonos originales durante todo el proceso y trabajar con una paleta más simple y directa. Estamos muy emocionados de que la gente escuche lo que eso hace en términos de color.
IR!: Me encanta eso de poder expresar más con menos. Por el otro lado, yo describiría su música como versátil y cinematográfica, y creo que eso fue justo lo que los llevó a musicalizar películas como Everything Everywhere All at Once, Thunderbolts y ahora Your Mother, Your Mother, Your Mother. Ian, ¿qué es lo que más amas de musicalizar una película y qué es lo que menos?
Ian: El cine, a diferencia de la música, casi siempre es un proyecto mucho más grande. Se necesitan muchos equipos y personas para construir una visión y crear una obra, y se siente muy bien ser parte de un gran equipo que trabaja hacia algo en lo que todos creen. Ver cómo nuestra parte, la música, adquiere otra dimensión dentro de algo más grande es una experiencia hermosa, sobre todo cuando la película empieza a tomar forma y vamos afinando la música.
Llega un punto en que sientes que funciona, que las emociones que deben transmitirse se están transmitiendo. Rafiq y yo hemos tenido momentos así: estás musicalizando una escena y, por todo lo que ha hecho el resto del equipo, la filmación, los actores, el guion, terminas llorando porque realmente sientes que algo te atraviesa. Eso es muy especial.
Lo más difícil, y no diría que es lo que menos me gusta, porque justo por ser difícil es gratificante, es lograr que quede exactamente bien. Los directores con los que hemos trabajado son muy distintos, pero de una u otra forma pueden ser muy específicos y exigentes con lo que quieren. Así que lo más difícil es dejar el ego en la puerta. Quizá hagamos una escena seis, siete u ocho veces antes de que funcione, y hay que sentirse cómodo haciendo mucha música que no termina funcionando. El director de Your Mother, Your Mother, Your Mother lo llamó hace poco "matar bebés". Puede ser duro, pero es parte del proceso y he aprendido a abrazarlo.
IR!: Con todo este catálogo detrás, siento que siempre han sido una banda que usa la tecnología para servir a la mano humana, nunca para reemplazarla. Siempre la empujan para dominar su oficio. Ian, la percusión sensorial no toca por ti, pero te abre un abanico de posibilidades para expresarte. Por eso me da curiosidad: ¿cómo ven la inteligencia artificial generativa desde donde están? ¿Es la siguiente herramienta en el linaje del sampler o el sintetizador, o se siente como algo distinto?
R: Históricamente hemos abrazado las nuevas tecnologías. Mucha de nuestra música favorita viene de la intersección entre donde está la tecnología y sus límites. Puedes ver a Jimi Hendrix llevando el sonido de la guitarra más allá de lo reconocible y encontrar ahí una analogía poética de cómo todos intentamos, y finalmente fallamos para comunicar lo que pasa dentro de nosotros. Empujar la tecnología a sus límites puede ser una metáfora hermosa de cómo nos relacionamos y nos comunicamos entre nosotros.
Todo eso hace que sea todavía más desalentador, de una forma muy profunda, ver cómo la IA generativa está entrando en la conversación y en el panorama de la música. La música no es solo algo que hacemos para crear, comunicar y expresar cosas entre nosotros, también es una forma de vida que nos permite seguir explorando los límites de esa comunicación. Es desalentador que esta tecnología se esté introduciendo principalmente como un reemplazo del trabajo de las personas, en beneficio de unos cuantos y no de quienes hacen las cosas.
Como señaló Ian cuando lo platicábamos hace poco: ¿quién está pidiendo esto? ¿Quién lo quiere y a quién beneficia? Son preguntas importantes que hay que responder frente a cualquier tecnología. A los tres nos fascina la tecnología y lo que puede hacer, pero en este caso hay mucho de qué preocuparse. Ahora mismo no se siente que se esté aprovechando para servir a ninguno de los fines de la música, o al menos a las razones por las que los tres empezamos a hacerla.
IR!: Coincido totalmente, y por eso quise traer esta pregunta: es el tipo de conversación que necesitamos tener. Volvamos al disco. Han dicho que Out Into trata de perdernos y encontrarnos, que cada momento es a la vez una salida y una entrada. Eso me pegó fuerte, porque vivimos un momento que insiste en vendernos una versión terminada de quienes se supone que debemos ser, y ustedes parecen describir lo contrario. ¿Cómo entienden la identidad?
I: Gran pregunta! Quizá te robe un poco eso de que nos venden una versión terminada de nosotros mismos para futuras entrevistas[ríe], porque en realidad todos estamos viviendo transiciones. Para mí, la identidad se describe con demasiada frecuencia como algo fijo, algo con lo que naces. Yo creo que es un proceso.
En lo personal ha sido así para mí: nací en Hong Kong, viví unos 20 años en Estados Unidos y ahora vivo en México. Es un estado constante de descubrimiento, y no creo que eso dé miedo. Puede ser algo maravilloso. Supongo que puede ser ambas cosas.
IR!: De acuerdo. No tenemos que tratarla como un destino fijo, sino como un tránsito. Ahora aterricemos esto en casa. Yo también estoy en México, y ustedes traen su show por primera vez al país, al Foro Indie Rocks! ¿Cómo se sienten ustedes de tocar en México? ¿Qué esperan de este show y qué podemos esperar los fans?
I: Estoy muy, muy emocionado. Llevo tres años viviendo aquí, ya se siente como mi hogar, y es nuestra primera vez tocando en México. Siempre hemos recibido una respuesta muy cálida y fuerte de la gente de aquí. Pueden esperar mucho del disco nuevo, pero también sorpresas y canciones viejas. Y que vengan con la mente abierta, porque no somos una banda que se conforme con tocar las canciones exactamente como están en el disco. Habrá momentos para estirarnos y experimentar.
He ido a conciertos aquí y el público es el mejor. Seguro tú lo sabes, y muchas bandas te lo habrán dicho. Tengo muchas ganas de darles todo.
R: Estamos muy emocionados. Va a ser algo muy bonito y especial. Además, Ryan y yo no hemos visitado a Ian desde que se mudó. Solo hemos escuchado cosas maravillosas de la ciudad, y llegamos con mucha admiración y respeto por lo que representa como centro global de cultura y arte, y por toda su historia. Eso nos conmueve y nos inspira. Es un honor tocar para ustedes.
IR!: Eso es lo que amo de la música: une a la gente sin importar de dónde venga, y eso es magia. Tengo muchas preguntas más, pero se nos acabó el tiempo. Ojalá podamos platicar pronto, quizá en el show. Muchas gracias, fue un placer.
I: Gracias, Andremar.