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Entrevista con PXXR GVNG

Entrevista con PXXR GVNG

15/Oct/2015

Ya nos conquistaron en Raymondstock, ahora conoce más de PXXR GVNG.

Mientras a principios del siglo XXI el rock y el pop se peleaban por ser los reyes absolutos de la escena musical a nivel mundial, en Latinoamérica se empezaba a gestar un movimiento en las calles que mezclaba al entonces perseguidor hip hop, con ritmos caribeños que iban desde el merengue hasta el reggae y el raggamuffin. Se trataba del próximo dominante, el tan odiado como es amado, reggaeton.

“El reggaeton es el nuevo rock”, es una frase que resuena entre la juventud en los últimos meses. Y no se refiere a la calidad musical, ni siquiera a una comparación de estilos, en realidad es una comparación de contracultura. Lo que antes era rebelde ya no lo es y lo que es rechazado se convierte en la nueva forma creativa para los inconformes.

En este contexto, y traídos desde el viejo continente, los integrantes de PXXR GVNG pisaron tierras aztecas, siendo la primera vez que estos chicos salían de su país: “México es uno de los países que queremos conocer, tampoco es que lo hayamos escogido para comenzar, más bien el país nos escogió a nosotros”, nos contó D Gómez en entrevista para Indie Rocks!

De la calle para la calle

Como casi cada manifestación artística contracultural, PXXR GVNG salió de la calle y sufrieron lo que significa el no tener recursos y hacer lo que sea para conseguirlos. Es por eso que los cuatro integrantes, hasta hace poco, se dedicaban a la venta de droga.

“A lo mejor alguno menos que los otros pero todos hemos tenido oficios de calle. En Granada nosotros movíamos de todo hasta que nos dedicamos a la música. Hace dos años que no trabajamos en la calle, han sido duros pero aquí estamos. Yo le debía a la gente porque antes tenía mi rutina y ganaba dinero, pero al meterme en la música fue muy duro porque no hay apoyo de atrás”, comentó Yung Beef.

Como muchos raperos de principios de los noventa, se dieron cuenta de que la música podría ser otra alternativa para ganar dinero y salir de pobre sin tener que arriesgarse a morir o entrar en la cárcel.

“Llevábamos haciéndolo mucho tiempo y tampoco es algo que te vaya a llevar a otra cosa, no hay aspiración. Vender y robar no te lleva a nada más que a sobrevivir, la verdad es mejor estar en México que estar preso”, dijo Yung Beef.

“Cuando vas creciendo te vas dando cuenta de eso. Al final se parece el negocio, se trata de vender tu producto. Al principio la regalábamos, dábamos muestras gratis, lo que pasa es que no conocíamos otra manera de vender”, agregó D Gómez.

La versatilidad es su toque

Mucha gente los identifica con el reggaeton gracias a su alter ego La Mafia Del Amor que se enfoca al 100 por ciento en reproducir el tan odiado género. Pero, en realidad, PXXR GVNG se parece más al trap, una variante del hip hop. Al preguntarles de dónde les salió el gusto por ese tipo de música, la respuesta fue unánime: “De la calle”. Y cuando se les cuestiona por qué pasan de un género a otro, son igual de contundentes: “¿Por qué no?”.

“No se puede hacer lo mismo siempre. Aunque en verdad lo hacemos por diversión, para pasarla bien. Tampoco nos gusta encasillarnos en el trap, rap o el reggaeton. Igual y si escuchamos un ritmo y nos gusta, lo hacemos. Antes la gente se estancaba en un género, ahora no y no solo nosotros, es muy general. En este momento ya puedes hacer todo a la vez. Cuando cantas con el alma puedes hacer lo que quieras”, respondió D Gómez.

Si hay un país —dentro del hip hop de habla hispana— que se ha caracterizado por sacar raperos a diestra y siniestra es España. Aunque comparten nacionalidad y origen social, D Gómez es muy claro al decir: “A nosotros los raperos no nos representan, a ninguno lo consideramos un ejemplo, a lo mejor a La Mala. Tampoco les hablamos, no hay contacto”.

¿Un género fácil?

Muchos han tachado al trap y al reggaeton de ser una música desechable, fácil y simplona. Para PXXR GVNG no ha sido sencillo darse a conocer, pero admiten que componer no les cuesta trabajo y que podrían lanzar un disco a la semana si tuvieran los recursos, pues un tema lo pueden terminar, empezando desde cero, en solo veinte minutos. Es cierto que sus letras no tienen mucha ciencia, pero para llegar a la gente se necesita tener el don de meterse en la mente de los escuchas, y para eso se necesita ser auténtico con lo que cantas. No basta decir que saliste de la calle, necesitas vivirla para saber lo que significa sobrevivir el día a día, haciendo lo que sea para sacar el dinero para comer, beber, divertirte.

Otra dificultad que los representantes de su género se topan día a día es la censura, no solo por parte de los grupos moralistas y conservadores; durante años el reggaeton ha sido acusado de ser denigrante y sexista por muchos miembros de la comunidad intelectual, algo que poco a poco ha ido cambiando.

“Sigue estando vetado por algunas personas, aunque no sé qué es lo que ha pasado, pero le ha empezado a interesar a mucha gente. Entre otras cosas es que, en América, este género mueve millones y eso también lo tienen que ver en España. De hecho antes lo tomaban como en broma, un rapero era algo gracioso”, comentó Yung Beef.

Humildad: su mayor arma

La fama ya ha comenzado a llegarles. Por primera vez salen de su país y su música suena en la radio y televisión de España. Esto no ha transformado su esencia, la conexión que existe con sus fans no se limita a responder en redes sociales. Sus shows son una fiesta de principio a fin y, al terminar no se marchan a sus casa ni hacen afters privados.

“Cuando hacemos un concierto casi todos nuestros fans nos conocen. Eso nos distingue porque recuerdo cuando estábamos chicos e íbamos a un concierto de esos raperos y acababan y salían corriendo. Nosotros nos quedamos hasta las siete de la mañana, hasta que cierran el lugar. Hace poco en Madrid terminamos la fiesta con 100 personas y todos preguntando: '¿A dónde vamos?'”, dijo Yung Beef, mientras el resto del grupo se reían recordando ese momento.

La fiesta que arman en sus presentaciones la pudimos comprobar el pasado 3 de octubre en el Raymondstock Jr., donde desde temprano llegaron y se pusieron a beber con cuanto fan se les acercaba, antes y después de subir al escenario. Incluso, a pesar de casi pelearse con un miembro del público por haber sido acusado de lanzarles una bebida, D Gomez terminó platicando con él sin rencores mientras compartían la fiesta.

Aunque el camino para que el trap y el reggaeton sean tomados con seriedad por las viejas escenas de contracultura se ve difícil, los primeros pasos ya están dados. Hoy, revistas y medios digitales que antes no se hubieran tomado la molestia de voltearlos a ver, ahora ya cubrieron su show y les dedican espacio. ¿Quién sabe? Puede ser que la frase "el reggaeton es el nuevo rock” no esté tan perdida.

No es una revista, es un movimiento.