
30/Ene/2026
A pocas semanas de su regreso a México, Paco Versailles confirma lo que ya es evidente para su público: la relación con el país es especial, intensa y profundamente celebratoria. Entre referencias al flamenco de la infancia, la french touch que marcó su adolescencia y una filosofía creativa guiada más por la intuición que por la estrategia, el proyecto ha encontrado en México —y particularmente en la Ciudad de México— un espacio donde su mezcla de géneros no solo es bienvenida, sino celebrada. En esta conversación con Indie Rocks!, Paco Versailles habla sobre identidad, shows en vivo, visuales, libertad creativa y el camino que la banda ha recorrido desde sus inicios hasta hoy.
Paco Versailles: Sí, totalmente. De hecho, incluso los datos lo respaldan: nuestra ciudad número uno es la Ciudad de México. Creo que tanto la ciudad como el país en general tienen ahora mismo una energía muy fuerte. Hay mucha gente mudándose a la CDMX y se siente una efervescencia creativa muy clara, una especie de permisividad.
Vas a restaurantes, a bares, y todo está hecho de una forma muy creativa, casi bootleg, pero con muchísimo buen gusto. La gente mezcla cosas todo el tiempo: comida, espacios, bares escondidos en lugares rarísimos. Siento que la cultura en general es muy abierta a mezclar géneros.
Además, México tiene una cultura muy celebratoria. Vas a un festival y ves a un grupo de mexicanos celebrando algo cada cinco minutos. No sé qué celebran exactamente, pero están vueltos locos [risas]. Esa energía hace que tocar allá sea increíblemente divertido.
PV: Sí, totalmente. Se siente muchísimo.
PV: No, que sepamos. Según pruebas de ADN, yo soy 100% armenio. Pero crecí como si hubiera sido en una casa española, porque desde que nací el flamenco era la música principal en mi casa. Mi papá era guitarrista profesional y mi mamá era actriz, pero también bailarina amateur de flamenco. Así se conocieron.
Entonces el flamenco siempre fue algo completamente normal para mí, aunque suene raro en una casa armenia. Nunca fue algo extranjero: era tan familiar como mi música folclórica o mi primer idioma.
PV: Bueno, tampoco sé si tengo sangre francesa, pero mi conexión viene de haber vivido ahí. A los 12 años viví un año en Madrid, una etapa súper formativa: aprendí el idioma, viajamos por toda España, fui a fiestas tradicionales como Las Fallas, San Fermín, Cádiz…
Y en la preparatoria viví dos años en París, justo entre 1997 y 1999, cuando Daft Punk lanzaba "Around the World" y Air sacaba "Sexy Boy". Así que quedé completamente empapado de música francesa muy elegante. Mi conexión con esos países es más vivencial que genética.
PV: Gracias. La verdad es que nunca tenemos un plan maestro. Seguimos la intuición, el instinto, lo que nos dicta la música. No nos obsesionamos con los géneros, aunque sí somos conscientes de que tenemos un sonido reconocible, y hay cierta responsabilidad en mantener esa identidad.
Pero si escribimos una canción que sentimos que es buena, aunque no sea “dance flamenco”, la vamos a sacar. Somos artistas, no fabricantes de hits de género. Quizá no sea lo mejor desde el punto de vista del negocio, pero no podemos evitarlo.
PV: En muchos sentidos, sí. Los festivales son increíbles, pero también estresantes: cambios rápidos, calor, factores desconocidos. En un venue tienes control total: luces, sonido, soundcheck largo, tu público. Es otra energía.
Además, esta vez vienen muchos amigos, coincide con Art Week en la CDMX, así que va a ser un gran fin de semana para estar en México.
PV: Sí, tenemos muchísimo material. Casi tres discos y medio. A veces es difícil decidir qué dejar fuera del set, porque hay muchas canciones que amamos tocar. Pero es un buen problema.
PV: Van a ver a la banda completa, la formación original. No escatimamos en México. Paco Versailles es la banda completa: guitarra eléctrica, bajo, batería, cinco músicos en el escenario. A veces hacemos DJ sets, pero eso es otra cosa.
PV: Sí, pero de forma mínima. Solo lo necesario para sonidos que no se pueden recrear en vivo. No creemos en esa idea de que todo debe ser 100% orgánico. Lo importante es que el show suene increíble.
PV: Aún no cerramos el set, pero probablemente entre una hora veinte y una hora y media. Creo que es perfecto. Mejor dejar con ganas de más.
PV: Las visuales son clave para contar la historia. Estamos trabajando con un diseñador de luces especialmente para el show en México, y vamos a hacer algo que nunca hemos hecho antes. Ustedes serán los primeros en verlo.
Será más un ambiente club: luces sexys, humo, colores que acentúan la música. Queremos que la gente se sienta cómoda, que baile, que no se sienta observada.
PV: Es algo que hemos pensado mucho. A nivel en vivo fue durísimo, pero nos obligó a encerrarnos en el estudio durante años. Fue un periodo súper prolífico: escribíamos y producíamos constantemente. Eso nos permitió definir nuestro sonido.
No sé qué habría pasado sin la pandemia, pero creo que todo pasa como tiene que pasar. Eso sí: estábamos perdiendo la cabeza [risas]. Hicimos hasta fiestas clandestinas en hangares de aviones en LAX porque no había shows.
PV: Gracias a ti, María. Gracias por las preguntas. Nos vemos muy pronto.