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Entrevista con Dry Cleaning

Entrevista con Dry Cleaning

La ternura como resistencia.

Con una propuesta que desafía las estructuras tradicionales del post punk, Dry Cleaning ha construido un universo sonoro donde la palabra hablada, la ironía y la sensibilidad conviven con texturas minimalistas y envolventes. En Secret Love, la banda se sumerge en un contexto marcado por la sobrecarga digital y la tensión emocional del presente, apostando por la ternura y la introspección como respuesta. En entrevista con Florence Shaw y Nick Buxton, el grupo reflexiona sobre su proceso creativo, la dualidad entre estudio y directo, y cómo mantenerse fieles a su esencia sin caer en la repetición.

Indie Rocks!: Me encanta el nuevo álbum, es realmente increíble. Siento que llega en un momento marcado por tensión política, saturación digital y quizá cierto pesimismo colectivo. ¿Cómo nació este disco y qué necesidad emocional detonó su creación?

Dry Cleaning: El pesimismo es algo que siento bastante seguido, especialmente en este momento y durante el año en que hicimos el disco. Es muy difícil no sentirse así. Siempre trato de acercarme a personas que son naturalmente positivas o esperanzadoras, porque mantener esa perspectiva es complicado ahora mismo.

IR!: Sí, creo que es más difícil en esta era tan extraña que vivimos, donde parece que es más fácil compartir odio que amor. Además, el disco tiene un tono bastante confesional en algunas letras. ¿Cómo fue el proceso de equilibrar esos sentimientos —como el amor o el compartir— con su estilo y la parte instrumental? Tal vez elegir algo más bailable o, por el contrario, algo más cercano a una balada más calmada. ¿Cómo equilibraron ambas partes?

DC: Trabajamos mucho en eso. Solemos regresar constantemente a las canciones. No pasamos todo un día trabajando en una sola; preferimos dedicarles poco tiempo y volver a ellas días después. Así logramos escucharlas con oídos frescos, y eso ayuda mucho a encontrar un balance.

No sé si lo logramos exactamente, pero es una buena forma de hacerlo: regresar a las cosas en lugar de trabajarlas hasta el agotamiento, hasta el punto en que ya no puedes distinguir qué está pasando dentro de la canción.

DC: Sí, trabajamos en pequeños bloques. En nuestro proceso se volvió muy claro que trabajar algo hasta el cansancio no funciona. Si algo se vuelve difícil, simplemente paras y lo retomas otro día. No significa evitar lo complicado, pero si algo no está funcionando, lo dejas. Al día siguiente puede sonar mejor o, al menos, diferente.

IR!: En ese sentido, ¿creen que la ternura puede ser una forma de resistencia hoy?

DC: Creo que sí. De hecho, es un hecho: hay una falta de ternura en el mundo ahora mismo. Tal vez no sólo en el mundo, quizá en internet… o tal vez sí, en general. Hay una falta de tiempo. Todo es muy rápido. No hay espacio para escuchar, para dejar que algo se asiente, para que la gente se equivoque o para que puedan decir lo que están intentando decir. Es una época muy reactiva, y creo que eso ha sido un desastre en muchos sentidos.

DC: También hemos visto cómo la idea del “troleo” ha trascendido internet y ha entrado en la política y en la vida cotidiana. Es parte de esta absurda guerra cultural: el troleo está en todas partes. Ese tipo de actitudes son cada vez más comunes.

Y la gente está tratando de entender cómo combatir eso. Porque cuando respondes de la misma manera, no te hace sentir bien. No genera felicidad. Entonces, sin generalizar demasiado, la ternura, la compasión y tratar de ser más sutiles —como dice Flo—, dar tiempo para que la gente entienda las cosas, no es fácil, pero sí funciona como un antídoto.

Supongo que podrías decir que Bad Bunny hizo algo así en el Super Bowl. No salió a destruir a sus enemigos, sino que intentó transmitir amor. No vi la presentación, sólo leí sobre ella, pero me parece interesante.

Y creo que, como estrategia a largo plazo para ayudar a las personas, es de lo más efectivo que se puede hacer.

IR!: También siento que es más difícil compartir estas ideas hoy. En redes sociales es más fácil difundir odio que amor o ternura. Por eso este álbum encaja perfecto en ese sentido. Hablando del disco, trabajaron en lugares como Chicago o Dublín y con distintos productores. ¿Cómo influyó ese entorno en la identidad sonora?

DC: Queríamos experimentar. Hicimos demos en distintos lugares de forma intencional, porque hasta entonces sólo habíamos trabajado con John Parish, quien produjo nuestros primeros discos.

Queríamos ver si trabajar con otras personas realmente hacía diferencia: si el resultado sería el mismo o cambiaría. Y sí, cambia muchísimo. Después regrabamos todo con Cate Le Bon en Francia, pero muchos elementos del proceso de demos se mantuvieron en el resultado final.

IR!: Es difícil capturar todos esos sentimientos en una sola toma en estudio. ¿Cuál es la diferencia entre Dry Cleaning en estudio y en vivo?

DC: En estudio puedes ser muy preciso. A mí me gusta dedicar mucho tiempo a las voces, repetir tomas, ajustar detalles. No busco hacerlo en una sola toma; me gusta construirlo poco a poco, perfeccionarlo en mi propia idea de lo que debería ser.

En vivo es completamente distinto. Es algo que sucede una sola vez y depende totalmente de cómo te sientes ese día: si estás de buen humor, molesto, o simplemente en otra energía. Todo influye.

DC: Son habilidades totalmente diferentes, y no siempre lo entiendes al inicio. En estudio te enfocas en los detalles; en vivo, muchos de esos detalles no importan porque la gente no los percibe. Te concentras en algo más general y efímero.

Además, las canciones cambian con el tiempo. Las grabaciones existen como el álbum que la gente escucha, pero en gira evolucionan constantemente. Cuando vuelves al disco después de un tiempo, suena extraño porque las canciones siguen vivas: cambian, significan cosas distintas, aprendes a querer algunas más y otras menos. Es como mantener la música viva de una forma extraña.

IR!: Otra cosa que me gusta mucho del álbum es el trabajo visual, especialmente las coreografías. ¿Por qué expandir el universo sonoro hacia el cuerpo y el movimiento?

DC: Sabíamos que añadiría otra dimensión a las canciones. No creo que la gente piense en nuestra música como algo para bailar de esa manera, y justo por eso es interesante. Hay algo un poco surrealista en ver esos movimientos, pero también algo muy alegre.

Tiene una sensación de libertad, de falta de autoconsciencia, que es muy valiosa. Y también invita a no tomarse todo tan en serio, a abrir espacio a lo lúdico o incluso a lo absurdo. Esa idea fue lo que nos atrajo.

Sabemos que Tom impulsó mucho esa dirección, pensando en cómo se mueve la gente en los shows y proponiendo una especie de ejemplo más surrealista de lo que podría hacerse.

IR!: Aprovechando esta plática, una de mis canciones favoritas del año es “Let Me Grow and You’ll See the Fruit”. ¿Cómo nació?

DC: Nos alegra mucho que te guste. A nosotros también nos encanta, especialmente a Flo y a mí. Es bonito hacer algo más tierno y sentir que realmente nos representa.

Tom tenía una idea de guitarra con fingerpicking de su proyecto solista. Siempre me ha gustado cómo toca así y quería que lo trajera a la banda. Empezó con esa idea, la ajustamos un poco y rápidamente se sumaron batería y bajo.

Flo escribió la letra casi al mismo tiempo, respondiendo muy rápido a la música. La primera vez que escuchamos la letra completa fue cuando grabamos el demo en Chicago, y desde ese momento se sintió muy bien.

DC: La letra salió directamente de la música. Fue un proceso muy emocional y natural. No fue difícil; simplemente ocurrió. Incluso el saxofón, tocado por Bruce Lamont, fue bastante improvisado en el momento.

Es parecido a cómo hicimos “Leafy”, una canción de nuestro primer disco, que simplemente surgió de manera muy espontánea. Con “Let Me Grow and You’ll See the Fruit” pasó algo similar: muchas partes encajaron por sí solas.

IR!: Sí, a veces al improvisar no sabes cuándo algo encaja perfecto o cuándo hay que seguir trabajándolo.

DC: Exacto.

IR!: ¿Cuál es el secreto para seguir haciendo música sin caer en la monotonía?

DC: Es complicado. Pero creo que se trata de mantenerse interesado en el mundo. La música no viene sólo de escuchar música; viene de todo. También es importante saber canalizar tus emociones y aceptar que no siempre vas a acertar.

Después de Stumpwork hicimos una pausa de seis meses sin hacer nada. Fue arriesgado, incluso nos dejó sin dinero, pero era necesario para recargar energía creativa.

Cuando volvimos a escribir, todo se sintió nuevo otra vez. Muchas ideas surgieron en las primeras semanas. Esa sensación de volver a empezar es invaluable.

IR!: Tiene sentido, sobre todo en una época tan rápida y efímera. Es valioso cuando las bandas se toman el tiempo para hacer que las cosas funcionen. Este disco se siente muy orgánico y auténtico.

DC: Gracias.

IR!: Últimas preguntas, las más difíciles. Para alguien que escuchará a Dry Cleaning por primera vez, ¿qué canción recomendarían?

DC: “No Decent Shoes for Rain”. Tiene un poco de todo lo que hacemos. Es como un punto central de varias cosas que nos interesan. Es épica pero también casual al mismo tiempo. Aunque si lo pensara cinco minutos más, probablemente diría otra canción.

IR!: La primera que escuché fue “Scratchcard Lanyard”, pero mi favorita es “Don’t Press Me”.

DC: A mí también me gusta. Me gusta que sea tan corta. Mucha gente pregunta por qué no tiene otro coro. Cuando hicimos el primer disco con John Parish, él nos hacía recortar cosas constantemente.

Después quisimos hacer canciones muy cortas para el siguiente disco. Pero cuando volvimos a trabajar con él, nos decía que agregáramos más partes. Así que fuimos de un extremo a otro.

IR!: Última pregunta: describan a Dry Cleaning en tres palabras.

DC: Es imposible.

DC: La mejor banda del mundo. (Best band ever)

IR!: Muchas gracias por su tiempo.

DC: Gracias a ti.

Mantente pendiente de Indie Rocks! para más detalles.

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