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23/Ene/2026
Ceci Bastida es una cantautora mexicana con más de 20 años de trayectoria. Ella formó parte de la emblemática banda contestataria Tijuana No! desde los 15 años de edad. Su recorrido y conocimientos musicales son sumamente valiosos, por ello, su carrera como solista ha estado en la conversación de fans, colegas y diferentes medios. En Indie Rocks! Magazine, platicamos con Ceci Bastida sobre su más reciente lanzamiento, el sencillo “El Mundo es Mío” y la historia detrás de este.
Ceci Bastida: La verdad, muy bien. Siento que la gente ha conectado muy bien con la canción, y eso me da muchísimo gusto, porque siento que me he tardado un poco en sacar música. Si pudiera ser algo bastante diferente a lo que había hecho anteriormente y que aun así muchas personas conecten con ello, me hace muy feliz. Así que, por el momento, estoy muy bien, muy contenta.
CB: No me encanta, la verdad, ¿sabes? De pronto siento que todo se convierte en una especie de carrera por sacar y sacar cosas, por estar vigente y que la gente sepa que estás activo, y creo que el objetivo de la música no es ese. Pero bueno, así funcionan las cosas ahora. Trato de no regirme demasiado por esas reglas y de hacer las cosas con tiempo, de ir como me gusta. Y volver a —o buscar— esa sensación de un primer disco, cuando lo haces con más calma, con más… pues no sé, como sumergida en lo que quieres hacer. Quiero volver a ese lugar un poco. Quiero trabajar el disco con calma y tratar de no caer necesariamente en estas reglas que ahora parecen ser lo que funciona.
CB: Sí, porque me quiero sentir orgullosa y contenta con el trabajo que hice. Si hago una canción en dos días, la grabo y ya, como que no tengo el tiempo de procesarla. No quiero decir que sea lenta, pero a veces grabo algo, lo escucho 20 mil veces, pasan dos semanas y no lo vuelvo a escuchar. Me gusta estar segura de que lo que estoy sacando es algo de lo cual me siento orgullosa en ese momento, aunque probablemente no me vaya a sentir orgullosa siempre. Cuando hay prisa, siento que no me tomo el tiempo que necesito para realmente saber si es exactamente lo que quiero sacar.
CB: En el proceso de composición no delego mucho, o sea, soy muy controladora. Afortunadamente me he estado abriendo un poco más y, con el productor con el que estoy trabajando ahora, estoy buscando que haya una colaboración más real. No solo mandarle los demos para que él los arregle y queden muy pegados a lo que yo hice originalmente, sino que haya retroalimentación, que me diga: “¿Sabes qué? ¿Por qué no probamos esto?” o “El beat que sacaste no me encanta, ¿por qué no intentamos otra cosa?”. Quiero esa complicidad y esa sensación de ser parte de un equipo, precisamente para no viciarme, porque a veces es un trabajo muy solitario: compones sola, lo escuchas mil veces y de pronto pierdes perspectiva, ya no sabes si te gusta o no. Colaborar con otra persona me quita un poco esa confusión y esas dudas.
Por otro lado, siempre que empiezo a trabajar una canción o un demo hay un par de personas a quienes se los enseño y que suelen darme buenos consejos objetivos. Me dicen cosas como: “Esto está muy raro”, “hay demasiadas cosas”, “quítale algunas”, “está muy saturado”. Ese es como el primer filtro. Tengo ahí un par de personitas a quienes les suelo enseñar algunas cosas.
CB: Sí, mira, con el primer disco me sentí muy arropada por los productores porque éramos buenos amigos. Eran músicos que tocaban conmigo y, después de batallar con un productor cuyo resultado no me encantaba, ellos me dijeron: “Danos chance de meterle mano”. Le metieron mano a una canción y ahí me di cuenta de que estábamos en la misma frecuencia, así que decidimos hacer el disco completo. Fue un proceso súper divertido, donde me sentí parte de un equipo real.
En el segundo disco trabajé con un par de productores, pero mucho a distancia. Eso es muy práctico, pero también se pierde un poco esa relación constante, el estar con alguien presente físicamente en todas las decisiones. Estoy contenta con esos discos, pero tenía la necesidad de volver a hacerlo de una manera más orgánica. Aunque ahora lo estoy haciendo a distancia, es con una persona con la que estoy completamente alineada, no solo en lo musical, sino en la vida, en el tipo de personas que somos.
Eso lo entendí con el tiempo, tocando con distintos músicos. A veces puedes tener a alguien maravilloso como músico, pero difícil como ser humano. Prefiero rodearme de gente con la que conecte, con respeto, cariño y una visión parecida, que con alguien que quizá sea el mejor guitarrista del mundo, pero sea un hijo de puta. Perdón.
CB: Totalmente. Es un proceso muy vulnerable, te sientes expuesta, estás mostrando algo muy personal. Si hay tensión, por pequeña que sea, las cosas no fluyen igual. Para mí lo más importante es tener una conexión real con la persona con la que trabajo. A veces funciona y a veces no, pero en esta nueva etapa voy un poco lenta y siento que estoy con la persona correcta.
CB: La música mexicana finalmente está siendo muy reconocida. No es que antes no lo fuera, claro que ha habido grupos que han salido de México y han tenido éxito en otros lugares, pero esta movida de gente más joven que incorpora sonidos de distintas regiones del país y crea cosas frescas e interesantes me parece genial. Estamos en un momento muy emocionante.
Hace poco descubrí a Arath, un chico veracruzano que me parece maravilloso, completamente ajeno a la movida del corrido tumbado, pero con letras y canciones profundas y bellas. Hay estilos surgiendo por todos lados. Antes, cuando empecé con Tijuana No!, todo pasaba por las disqueras; ahora te enteras de música que se hace en todos los rincones del país, y hay cosas increíbles por todos lados.
CB: Totalmente. Hay una democratización, pero también hay un algoritmo. Al final, la historia se repite: el artista es quien más trabaja y quien menos gana. Pasaba con las disqueras y pasa ahora con plataformas como Spotify. A menos que tengas cierto número de reproducciones, no ganas nada. Eso me da tristeza. Lo ideal sería que existieran plataformas más justas, que decidieran pagar algo realmente digno. Pero bueno, ese es otro tema. Al final del día, que exista tanta música me parece algo genial.
CB: Es justo eso. Todos tenemos dudas: sobre quiénes somos, sobre lo que hacemos. Buscamos aceptación, nos relacionamos con personas que a veces nos hacen daño y perdemos la fe en nosotros mismos. El título habla de tomar las riendas de tu vida, de decidir hacia dónde vas y con quién, o incluso ir sola o solo. Imaginar que tu mundo es tuyo, que no depende de otras personas ni de alguien que quiera controlarte.
Sé que es una afirmación genérica y que las circunstancias de vida son muy distintas; no es lo mismo vivir en un lugar con oportunidades que en uno marginado. Pero me refiero a tu mundo interno: a buscar paz. Creer en ti es el primer paso, aunque la vida no sea fácil y esté llena de obstáculos.
El sencillo “El Mundo es Mío” ya está disponible en todas partes, dale play aquí: