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Entrevista con Alice Phoebe Lou

Entrevista con Alice Phoebe Lou

Dirigir la mirada a tu interior a través del silencio, la intuición y la soledad. ¡Alice Phoebe Lou regresa a México! 

A veces el miedo llega, sin aviso alguno ni prórroga alguna, y la responsabilidad de decidir entre acogerlo o dejarlo al acecho, depende sólo de quien lo experimenta. Alice Phoebe Lou, cantante y compositora oriunda de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, es una de esas personas que entiende lo que es reinventarse a partir de ese sentimiento, y el coraje que requiere para hacer las cosas a pesar de ello. Siendo tan sólo una adolescente, Lou se embarcó en un plan que para ella resultaba casi perfecto: después de terminar la escuela, se veía a sí misma viajando y conociendo el mundo sin atadura alguna. 

Fui introducida (a tocar en las calles) mientras me encontraba viajando luego de la escuela, y pude ver que era lo que tenía más sentido, porque yo tenía esta idea de viajar y no tener demasiados planes o restricciones, y no tenía dinero para hacer eso. Fue algo muy aterrador en su momento, pero lo combiné con baile de fuego y después empecé a tocar covers. Te expones mucho y da miedo, y creo que la parte más difícil acerca de ello es ser una mujer quien lo hace. Conozco a muchas mujeres que no continúan haciéndolo durante mucho tiempo porque han tenido malas experiencias, lo cual es totalmente entendible. Tienes que ser muy dura para ser capaz de continuar con el tipo de acoso al que te enfrentas y lo vulnerable que te vuelve estando en una ciudad”, compartió la cantante acerca de sus inicios.

 

Entre rememorando sus propias vivencias en las calles y a pesar de ese hueco en el estómago que surge a partir del cambio, la cantante también expresó, con nostalgia y amor fraternal, que exponerse de esa manera fue una bendición para ella, pues le permitió conectar con la gente y fue la mejor forma de aprender a interpretar música frente a un público. Tanto así, que confiesa que sigue tocando en parques en Berlín, ciudad en la que actualmente reside: llevar la música espontáneamente a un lugar al que todos tienen acceso, es su sentimiento favorito. 

La calle me ha enseñado a cómo crear una energía, una experiencia y un entorno que se sienta cálido y reconfortante y colectivo, y pienso que eso es en general a lo que aspiro en mi vida: crear intercambios que se sientan familiares y motivadores. Y considero que tocar en ese espacio, el cual puede llegar a ser muy hostil, cuando eres capaz de crear algo a lo que la gente se siente bienvenida y que quiere experimentar, especialmente cuando la sorprendes en la calle, es un sentimiento muy bonito, y cuando lo aprendes en la calle, puedes replicar eso en un concierto más grande y encontrar la manera de crear intimidad”.

Y es que, si de la fusión entre la espontaneidad y la intimidad se trata, Alice es una de las personificaciones más precisas para enmarcarla. Mientras iba creciendo, sus intereses multifacéticos le impedían concentrarse en una sola cosa. Sus hobbies eran incontables y estuvo probando de todo un poco, transitando entre la danza, la música y el teatro musical. Sin embargo, compartió que nunca se entrenó en algo en específico, hasta que simplemente empezó a tocar música.  

Como empecé a tocar música interpretándola, nunca tuve la oportunidad de ir a una escuela a estudiarla y progresar en ese sentido. Sólo lo hice y aprendí haciéndolo. Por mucho tiempo sentí que eso era algo que me estaba impidiendo alcanzar un cierto nivel en la creación musical y me sentía mal de no tener un entrenamiento técnico en la música. pero eventualmente me reconcilié con ello y empecé a apreciarlo porque pienso que es algo que trae algo nuevo a la música, y yo tengo algo que está muy basado en sentir las cosas y no tanto en el aprendizaje académico”, comentó, con un claro sentido del agradecimiento. 

Artista independiente y creadora de cuatro álbumes de estudio, siendo Glow y Child’s Play los más recientes, su arquitectura creativa está inspirada por las historias de la gente y la condición humana, y precisamente igual de intuitiva que conexión con la música, provista de sensibilidad, profundidad, silencio y una buena dosis de soledad. Su lado introvertido era, hasta hace poco, desconocido para ella, y pareciera que ahora, esa parte de ella representa todo un ritual: una forma de desconexión externa para posar su mirada en lo que siente y necesita. 

(Cuando estoy creando) necesito crear espacio en mi vida para ir más despacio, para sentir las cosas y procesarlas, y luego poder usar eso en la música. Es como un proceso muy cíclico para mí, y definitivamente trabajo mejor en la música cuando estoy sola, especialmente la parte escritural. Me gusta mucho escribir y cuando las canciones llegan a un cierto nivel, las comparto con mi banda y las tocamos para llegar a ideas en conjunto”, comentó respecto a su flujo de trabajo. “Siempre he vivido con muchas y diferentes personas, pero hace cuatro años me mudé a una casa propia, y eso fue algo que me ayudó mucho a aprender sobre esa parte de mí que necesita tiempo en privado sin nadie más. Empezar a nutrir y aprender sobre esa parte mía que existe sin los demás o sin la proyección de mí misma en otras personas (...) Eso me ayuda a conectar con mi creatividad y sentirme como yo misma”, añadió. 

Y es que el proceso de creación, así como las diferentes etapas por las que un humano atraviesa a lo largo de su vida, resulta una experiencia muy solitaria por inercia. Alice tiene un acercamiento a la música y a la vida en sí misma muy sensible que le ha permitido absorber todos los componentes emocionales por los que se ha visto rodeada a lo largo de sus años.  No por nada es que Paper Castles, su segundo álbum, logra encapsular lo que ella ha descrito como “el proceso de convertirse en mujer”, uno que en muchas ocasiones y dadas las construcciones del mundo en el que vivimos, suele estar muy ligado a la soledad. 

(La soledad) es algo de lo que huimos. Atravesar diferentes niveles de soledad es aterrador y gratificante también, porque a veces puede sentirse muy acogedor y relajante, y cuando es difícil, puedes aprender algo de ello. Ser capaz de pasar tiempo contigo mismo y amarte a ti mismo, en los momentos buenos y malos, difíciles y mejores, es un paso muy importante para ser una persona más feliz y más en paz, y para trabajar en las cosas que guardas dentro y empujas hacia abajo, y no quieres que salgan, porque esas cosas solo pueden salir cuando realmente pasas tiempo contigo mismo”, expresó. 

Después de toda esta apertura para la reflexión y el escrutinio interno, la cantante sabe que lo más importante para ella es ser ella misma (aunque no siempre sea sencillo) y no lo que esperan los demás: es un alma en plena libertad interior. Sin busca de validación más que la propia, Alice se permite ser fuerte y vulnerable a la vez, inyectando de honestidad todo lo que emana de ella, lo que la ha llevado a ser la intérprete y artista que es en la actualidad. 

No te pierdas su concierto en el Lunario del Auditorio Nacional este 23 de noviembre, y déjate guiar por la misticidad mágica de su música.