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El rock es una piscina, el jazz es todo un océano: Alex Mercado

El rock es una piscina, el jazz es todo un océano: Alex Mercado

07/Nov/2013

A lo largo de la historia hemos construido una imagen de la comunidad afroamericana basada en errores, cargando con un velado estereotipo de ellos y de su país como egocéntricos, ostentosos, materialistas, soeces, misóginos, violentos y racistas; en donde lo único bueno que exaltamos es el cómic y artistas como Jimi HendrixMichael Jackson o Bob Dylan, sin darnos cuenta que hay algo más que el espejismo por consumir la cultura estadounidense: el jazz.

Egresado de Berklee College of Music, Alex Mercado es pianista, compositor y arreglista cuyo trabajo ha sido recibido en México y el extranjero con gran fervor. Primero, aprendiz inequívoco del género, después, músico de formación y autodidacta de vocación. Esta vez, lleno de historias, platicó con Indie Rocks! sobre las múltiples direcciones que lleva el jazz, su música y proyectos futuros.

Cuando los músicos de blues y dixieland depuraron sus técnicas instrumentales, nació el jazz, un género que proviene directamente del blues, que reemplaza la voz con instrumentos y en el que la improvisación es esencial para cualquiera que desee interpretarlo. "Un pianista de jazz debe de tener conocimiento profundo del lenguaje de la improvisación. Mientras mejor sea esta técnica, mejor van a poder expresar sus ideas con elocuencia a través del instrumento, promover su proyecto, generar una identidad, una voz propia, y una vez definido, darle forma, vaciarlo en un recipiente y poder darlo a conocer".

La música no viene de la arrogante mente de un académico o del corazón de un cursi. La música no tiene propiedad ni dueño ni autor; es vida y muerte, es sufrimiento, alegría y jazzeros como Ray Santisi. Figuras como Keith JarretLaszlo GardonyBrian Lynch y Marc Osterer han sido algunos de los maestros de Alex, influencia que lo llevó a trabajar con músicos como Elton John, durante el concierto que ofreció en nuestro país en 2009, además de colaborar con la Orquesta Sinfónica de Yucatán. "Sí, participé en la parte del piano de este arreglo que consistió en seis piezas de Elton John en forma de popurrí. Originalmente, estas piezas no estaban escritas para orquesta, así que fue un trabajo arduo, pero del cual estoy muy satisfecho pues fue una experiencia realmente enriquecedora”.

Así como un concierto no es igual en la época clásica que en la contemporánea, el jazz refleja los distintos estados de ánimo de cada etapa, por ello, Alex sabe que la mejor ruta para aprender a tocar jazz es escuchándolo: "Empaparse auditivamente es la mejor forma, ya que, habiendo establecido que el jazz es un lenguaje, se tiene que aprender como tal. Si somos pianistas tenemos que escuchar a todos los representantes del instrumento para intentar imitarlos y posteriormente, absorber el lenguaje y decir lo que queramos; ser originales."

Pero aprender a hacer jazz en México no es fortuito, se ha vuelto parte de una escena confusa y llana en la que se ha llegado a plantear si para ser jazzero basta con ser músico. “He tenido que transitar en el camino tortuoso que hay que seguir en el jazz en México, creo que es una constante lucha que nos ayuda a plantearnos ¿qué somos? músicos de jazz o músicos en general, pues la escena siempre nos está poniendo pruebas, desafiando con carencias. Estamos batallando con la escena no sólo del lado institucional sino del lado también del gusto del público” mencionó Alex.

Alex Mercado formó parte del Festival Internacional de Piano En Blanco y Negro Jazz, presentando por el Cenart, que se ha consolidado como un referente internacional, además de participar como arreglista y compositor en el más reciente disco de la cantante mexicana Magos Herrera sin olvidar su disco como pianista solista, The Watcher, propuesta de jazz acústica contemporánea. "Es un trabajo a trío como pocos existen, el cual consiste en composiciones originales pretendiendo con ello contribuir a la historia demográfica del jazz mexicano".

Este fin de semana se presentará en el Festival Jazzbook.3 junto a otras tres generaciones de pianistas mexicanos, demostrando así porque el jazz cura, desahoga y nos hace crear, procrear y movernos en alguna dirección.

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