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Wolfmother y la noche del encanto setentero

Wolfmother y la noche del encanto setentero

Cortesía
OCESA

23/May/2014

Detalles

En comparación con su versión actual y la gran bestia que fue Wolfmother más de una década atrás, quizás estemos recibiendo un poco de gato por liebre. A pesar de ello, la banda sigue convocando a mucha gente. Tras un largo tiempo de espera para hacerse de una nazi pulsera de bebedor en la entrada, esencial en noches como esta, entro al salón mientras Kadavar arde en el escenario.

La presencia que imponen con el volumen y precisión de su set stoner es impresionante. Además, el rubio de los solos larguísimos tiene el cabello de varias personas insertado en un solo cráneo. Muy serio, un barbón con playera de Deep Purple se convence y los aprueba al fondo del lugar haciendo cuernos con la mano, al mismo tiempo que la banda alemana es envuelta en una ensordecedora ovación mexicana.

El reflector se posó sobre Stockdale, "¿a poco no es el hijo de Bob Ross?" dice alguien. Levanta los brazos y el salón vibra de aullidos. Abre con “Dimension” y el mundo se desgañita. Parece ser que la base de fans que les dio el primer disco es muy sólida. Todos corean los detalles de “Woman” y “White Unicorn” sin errar. Las novias sobre los hombros. La nostalgia de “Mind’s Eye…” pero algo falta en este Wolfmother; suenan como dentro de una caja de cartón.

El bombo levanta, el baterista le hace caricias a los platillos, sólo explota en raros flashes de furia. -Do you like Punk-Rock, Mexico City?-, nos pregunta el australiano. Voy a la barra: “–Dos margaritas, por favor- (para poder concentrarme)”. Entonces suena “Feelings”, del nuevo disco. Quiero ser lo más objetivo posible, así que tomaré como parámetro a ese joven de la limpieza: con Kadavar movía la cabeza cuando pasó a barrer junto a mí. Ahora se pasea cabizbajo y apagado. Sin embargo, los fans siguen celebrando cada gesto de Stockdale.

Se quita la playera. Póntela por favor. Alguien del público le regala otra. Se la pone. Luego se la vuelve a quitar. Carajo. -You’re such an amazing crowd, thank you so much!-. Gritos. “Heavy Weight” y “New Crown” suenan mucho mejor en vivo. Sería perfecto si alguien subiera el volumen… ¿O me habrán dejado medio sordo los Kadavar? Inicia “Tall Ships” y un metalero embriagado se me acerca. –¿Cómo la ves?, -¿La banda?, -Esa vieja…, -Se ve algo enojada. Kadavar tenía mucho más presencia. -Yo vine por Kadavar. No por estos weyes.- me confiesa, y se va.

De pronto cae “Colossal” como una bomba. El salón entero vuelve a mecerse. Me uno a ellos. Vaya, repentinamente vuelven a tenerlo. Todos aplauden. Alguna lágrima no me habría sorprendido. Wolfmother abandona la tarima y enseguida, al unísono, se grita: ¡Joker, Joker, Joker! Seamos honestos: es lo que todos vinimos a escuchar. Insistimos un poco más y se escuchan las primeras notas de “Joker & The Thief”.

Cierran brutalmente, el baile termina en lo más alto. Stockdale se sale con la suya. Nosotros salimos satisfechos.

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