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Transatlantic: Auténtico virtuosismo

Transatlantic: Auténtico virtuosismo

Marco
Antonio Alvarado Llamas / Cortesía MEXPROG

13/Feb/2014

Detalles

Hace poco más de diez años, cuando el mundo supo de una banda llamada Transatlantic, el futuro de la música progresiva se vislumbró prometedor. La impresionante alineación del proyecto, cuya delantera era encabezada por los mismísimos Neal Morse y Mike Portnoy, constituyó un portentoso ejemplo de los llamados súper grupos. Tras varios años de intermitente actividad y tres álbumes bajo la manga, la banda arribó por fin a tierras mexicanas como parte del tour que acompaña la edición de Kaleidoscope, su cuarto LP.

Sin duda, la noche de antier fue una de las ocasiones en las que el Teatro Metropolitan (la elección del venue no pudo ser más acertada) ha visto desbordarse con mayores bríos atmósferas cargadas de auténtico virtuosismo. “Into the blue”, perteneciente a su nuevo disco, fue la encargada de abrir el concierto justo cuando parecía que no cabía una persona más en el recinto. Tras ello sonaron los temas que muchos esperábamos con ansias: “My New World”, “Overture (en versión resumida)”, “Rose Colored Glasses” y “Evermore”; todas aderezadas con el carisma de un Neal Morse que se mostraba sorprendido por la asombrosa respuesta de un público que atestiguaba, con una mezcla entre estoicismo y euforia, la ejecución magistral de cada una de los notas.

Todos los músicos sobre el escenario se encuentran en perfecta forma y poco importó que el concierto rebasara las tres horas de duración. Resulta sorprendente la manera en que Pete Trewavas maneja y domina un bajo que por momentos parece ser más grande que él mismo. Roine Solt, tras las cuerdas de su guitarra, se mostró eficaz y preciso en cada uno de los riffs y solos que desfilaron por la noche. Y, por supuesto, Mike Portnoy; estandarte e insignia de la banda que, como siempre, se comporta a la altura con los complejos ritmos que le imprime a cada tom de su batería (que por cierto en ésta ocasión lució modesta a diferencia de las que se le veían con Dream Theater).

Lo que se vivió esa noche rebasó las expectativas de cualquiera que haya estado presente en el recital. Suena a cliché, pero no importa caer en el lugar común cuando todos los aspectos verdaderamente se conjugaron de forma tal que probablemente sea difícil ser testigos de algo similar.

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Marco
Antonio Alvarado Llamas / Cortesía MEXPROG

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