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The Sounds: el pudor no existe

The Sounds: el pudor no existe

Diego
Figueroa @halofive

27/Abr/2014

Detalles

Madame Ivarsson sube al escenario fumando un cigarrillo. La música ya ha comenzado. Ella luce un ajustado vestido de cuero negro y zapatillas. Tiene los ojos bien delineados y el cabello recogido. El detalle está en un pequeño dije con forma de cruz que cuelga sobre su pecho. Inhala el tabaco y exhala humo, sonriéndole en silencio a su público que ya la ovaciona.

El espectáculo abre con “Emperor” y Maja Ivarsson, vocalista de The Sounds, se transforma, por supuesto, en una emperadora. Recorre el escenario, saluda, regala besos, provoca a los espectadores y además canta. El pudor comienza a diluirse al ritmo de “Song With A Mission” y más adelante, cuando suena “Shake Shake Shake”, deja de existir.

La fórmula que propone The Sounds involucra una batería que no pierde el ritmo, dos melódicas guitarras, un bajo con líneas veloces, pegajosos teclados y sintetizadores que dan vida al experimento y, como cereza en el pastel, Maja Ivarsson. Ella, marinera, ahora emociona con “Dance With The Devil”, mientras bebe cerveza y escupe sobre cubierta. Luego, desde  la proa, se alza el vestido y deja ver sus piernas. Suena “Seven Days a Week” y todavía falta un rato para que muestre más.

El augurio de la banda sueca fue una noche mágica, pues pasaron tres años para que volvieran a la ciudad. El Plaza Condesa, con sus ojos felinos, los esperó con ansias. El repertorio fue destinado mayormente a mostrar canciones de su nueva producción, Weekend, pero no dejó fuera sus otros cuatro discos. Así, se oyeron temas como “Something To Die For”, “Take It The Wrong Way”, “The Best Of Me” y “Dorchester Hotel”. Ahora Maja nalguea el micrófono y después se agacha, con la falda arriba y las piernas abiertas, frente a sus fans. 

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Para el momento en que sonaron “Wish You Were Here” y “Midnight Sun”, la agrupación bajó la intensidad del show; recordaron que llevan 11 años de gira y 16 de carrera, sin descanso. Entre luces rojas y azules, Maja enciende otro cigarro y se sienta en la tarima de la batería, en silencio, como intentando recordar algo.

El motivo de su último álbum es que, para la banda, todos los días son fin de semana. Entonces, con “Weekend”, volvió la fiesta. Más adelante interpretaron “4 Songs & a Fight”, “Living In America” y “Ego”. Maja Ivarsson, de vuelta a la carga, con aires de Debbie Harry, se sube el vestido hasta la cintura y, encantadora, se acuesta sobre el escenario. Después baja de la tarima para saludar al público, quizá besa a algunos e insinúa sexo oral a otra.

El espectáculo termina con sus himnos “Tony The Beat”, “Rock’n Roll” y “Hope You’re Happy Now”. Los músicos están disfrazados de mariachis y Maja todavía como madame. Ella fuma un cigarrillo más, envuelta en una bandera mexicana. El pudor sigue sin existir. Su última provocación, la más letal, es una sonrisa.

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Diego
Figueroa @halofive

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