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She Wants Revenge en el Pepsi Center WTC

She Wants Revenge en el Pepsi Center WTC

Diego
Figueroa @halofive

25/Sep/2016

Detalles
Lugar

Pepsi Center WTC

La noche en la que los corazones rotos cobraron venganza.

“Ella está en el baño, se da placer, dice que soy un hombre malo, me deja afuera”.

Estas imágenes no son las de un grupo ejecutando algunos temas en Pepsi Center, son los retratos del deseo, la soledad, la rabia, la tristeza y el desamor entre luces rojas y azules que capturó el lente de Diego Figueroa, una serie de cuadros cuyos bordes exponen el regreso de She Wants Revenge.

No trajeron un nuevo álbum, se trató de la pequeña gira con motivo del décimo aniversario de su debut homónimo. Los doce temas que le dan forma de vengaza fría fueron puestos en libertad en orden y en su totalidad ante unos cuantos zombies (eran muy pocos ¿Mil? ¿Quinientos?) desesperanzados que respondieron a la consideración de Justin Warfield y Adam Bravin. Los entes vestidos con alguna prenda negra comenzaron a jadear muy excitados en cuanto las cortinas se abrieron a las 10 PM, era como si se tratara de carne fresca lo que estaba sobre las tarimas y ellos no hubieran comido en cinco años (la última vez que vino la banda a México fue en 2011).

“Alguien saldrá herido y no seré yo”.

Los temas comenzaronsu curso y las bestias hambrientas bailaban “fuera de control” en un movimiento tramposo, como si quisieran avanzar y alguna fuerza los contuviera, el chico de allá trae una cerveza en cada mano y se desliza entre arenas movedizas, los tres que están frente a mí se graban cantando y saltando, el de al lado insiste en que “no importa que no haya tanta gente, se están entregando”, Justin hace una pausa para pedir que las luces del auditorio estén más oscuras, los zombies lanzan alaridos, la batería de Jason Payne (el primer baterista de la banda que se reunió para este aniversario )los contiene en Sister, porque ya sin esperanza están hambrientos y quieren lanzarse, ahora nada les importa, y cantan “puedes hacerme lo que quieras”. No se sabe si lo dicen para ellos mismos, para un ex amor, para un nuevo amor, pero ellos saben que aquí algo sucederá.

“Quiero hacerte pedazos”.

Vean las imágenes por un segundo. Podrán imaginarse la velocidad, la lucha del movimiento de un objeto inamovible contra otro cuya voluntad es empujar y empujar, Justin haciendo un baile sexy, Jason desquiciándose en su instrumento, las luces disparando a todas direcciones, los cuerpos en el vaivén, Someone must get hurt es el llamado de los despechados, el dolor de un desamor surge de entre los intestinos para volcarse en este tema sobre venganza que va a toda velocidad y cuando parece que lleva a la locura hace una pausa, los cuerpos se calman, se detienen… pero casi al final, cuando la herida ya no puede contenerse y la sangre comienza a derramarse la canción vuelve a quitar el freno y se vuelve una incitación para cobrar venganza. “La decisión está tomada, quisiste terminar y correr jugando con nuestras vidas, alguien saldrá herido y no seré yo”. El deseo se cumple, el anhelo se lleva a cabo, en fantasía. La chica que viene con su novio le lanza besos durante el show, conoce la letra deTear you apart, la canta completamente, es la catarsis, un deseo indescriptible que se despierta aquí y que hay que calmar.

“Sabías que nunca estaría satisfecho, porque no hay nada como empezar de nuevo”.

La primera parte del show termina. Adam lanza unas palabras en las que relata que un día la banda no existía y al día siguiente apareció, y al día siguiente estaban planeando giras, "no importa lo que les digan, sigan sus sueños, tomen el mundo”. Algunos gritan “Black Liner Run”, “Spend the Night”, “Love my way”, pero no sucede. No saciarán el apetito. En su lugar presentan "Take the world", "Maybe She's right", "Never" (su más reciente sencillo), "Replacement", "True Romance", "Written in blood" y antes de finalizar el acto Justin dice que han dado todo lo que tienen, ya no hay más, dieron todos los movimientos de los dedos en las guitarras, toda la fuerza de sus cuerdas vocales, pero promete que si el auditorio canta y baila volverán antes de lo que piensan. Y arrojan un pedazo de carne, una implacable Rachael , los zombies se arrojan hacia ella, mueven los dedos como si fueran Adam en los synths, la hacen suya, el canción está entre los asistentes, pasa de uno a otro, todos quieren un fragmento de ella, están vueltos locos… hasta que se encienden las luces y todo vuelve a la normalidad... Así pasó.

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REDACCIÓN:

Roy
Rojas

FOTO:

Diego
Figueroa @halofive

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