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Ritmo y calor cortesía de Systema Solar

Ritmo y calor cortesía de Systema Solar

Armando
Saldaña Torres @armand_24

10/Ago/2014

Detalles

Con La Revancha del Burro, su segundo álbum de estudio, bajo el brazo, los colombianos caribeños de Systema Solar llegaron a El Plaza Condesa con la encomienda de poner a bailar a seguidores y curiosos que aceptaron ser parte de una noche que resultó calurosa y movida. Al ritmo de la Berbenáutika, palabra que inventaron para describir su verbena al ritmo de la música tradicional colombiana combinada con la electrónica, cumplieron su misión.

“La Esquina del Movimiento” y “Oye” fueron las canciones inaugurales de una velada en la que el baile se hizo presente. Por un momento, la bipolar ciudad de México, en la que llueve y sale el sol sin mayor aviso, se convirtió en una extensión del caluroso caribe, en la que los ritmos latinos se apoderaron de los músicos y de los espectadores. Así, al ritmo de “¡qué vaina tan sabrosa!”, la noche continuó con “Sin Oficio” e “Indio Guerrero”.

“La Rana”, canción con la que conocí  a este proyecto hace poco más de un año, fue uno de mis momentos favoritos. Con ritmos provenientes de la cumbia colombiana que tanto pegó en nuestro país, la explosión de esta alucinante canción hizo que muchos explotáramos en un Plaza Condesa que se entregó a estos músicos que, sin duda, saben dar buena fiesta.

Sobre el escenario, dos MC (maestros de ceremonia) ataviados de blanco y con algunos detalles dorados, no dejaron de contagiar su alegría al grito de “lo más importante es ser felices”. Su sonido, acompañado por dos músicos más que estuvieron en las percusiones y en la computadora y el scratch, explotó nuevamente con la interpretación de la ya clásica “Mi Kolombia” en la que una vez más la tradición y la modernidad de ese país que destila sabor se volvieron a unir.

Otra de las canciones más aclamadas fue “¿Quién es el Patrón?”, melodía que se hizo popular por haber aparecido en la serie de televisión colombiana El Cartel de los Sapos.

Si bien hubo gente como una chava que volteaba para preguntarme “¿cómo se baila esto?”, no hubo mayor impedimento para que todos se movieran al ritmo de la música; y también hay que destacarlo, al ritmo de los visuales que fueron parte de un todo que resultó francamente alucinante.

“Nita nite”, “Gaita”, “El botón del pantalón” y “Bienvenidos” fueron las canciones que antecedieron a la siempre apoteósica “Tuku pakata que marcaría el final de una noche en donde se destiló pura buena vibra, y donde si bien no hubo baile hasta el encuere (porque Dios, aún hay quienes se hacen del rogar por algo que llaman pudor), seguro la fiesta se alargó hasta rincones insospechados en donde el calor y el ritmo es menester.

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Armando
Saldaña Torres @armand_24

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