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RBMA Radio Panamérika Celebration

RBMA Radio Panamérika Celebration

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Teatro Ángela Peralta

Artista(s)

RBMA Radio Panamérika: música, atardecer y gente pasándola bien.

Calor, mucha gente, mucho Red Bull. Faltaba poco para las 13:00 horas, y la fila afuera del Teatro Ángela Peralta todavía era larga. Adentro, todos esperaban —cubriéndose del sol con lo primero que encontraran— a que Centavrvs abriera el escenario con su peculiar sonido.

Con Paulina (Sotomayor) en percusiones, la banda nominada al Latin Grammy dio inicio con el pie derecho, y se hizo acreedora de gritos y aplausos. “Chiquita milagrosa” sonó, trayéndome recuerdos de un Vive Latino que solo pude ver por internet. “Por eso”, un estreno llamado “El punto final”, y una versión muy a la Juan Cirerol de “Sombras de oro” se llevaron con ovaciones la primera hora de una gran fiesta.

Invitando a varios colegas al escenario, Torreblanca colmó el lugar de voces que presumían conocer cada palabra de la melodía correspondiente. Un setlist complacedor logró que pocos se quedaran sentados. Algunas canciones fueron “Dejé de ser yo, con Funky Maya bailando al ritmo; una nueva al lado de Mariel Mariel, que lleva por título “¿Qué esperas?”; “1000 fantasmas”; las ya esperadas “Roma” y “Sí” —esta última adornada con la voz de Flor Amargo—; y “Hubo valor”, para terminar con una presentación que siempre deja un buen sabor de boca.

Después de unos minutos y un par más de latas de Red Bull, regresé a buscar un lugar, lo cual fue imposible; todo se encontraba lleno para ver a Astro, banda que inyectó al recinto de alegría en forma de melodías eléctricas antes de dar paso a Compass, que prendió desde antes de salir al escenario. “Sunshine”, “La llama” y “Yo digo baila” lograron que la única separación entre los invitados, los de prensa, y el público fueran las vallas y la gente de seguridad.

Y entonces dieron las seis de la tarde, estábamos más que listos para Bomba Estéreo. La celebración por los siete años de Panamérika estaba llegando a su fin. En el lugar no cabía una persona más, y de tanta bebida que recargaba nuestra pila, los saltos no paraban. “Solo tú”, “Soy yo” y “Somos dos” sonaron de corrido sin permitir pausas, y como dijo Liliana: “No hay nada más bonito que música, un atardecer, y gente pasándola bien”.

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