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Mono y el maremoto de sonido

Mono y el maremoto de sonido

Elizabeth
Cacho @kchitoww

28/Abr/2013

Detalles

“Estamos muy emocionados por el que creemos será uno de los más grandes y más bellos shows, tanto en vista como en sonido de la gira ‘For My Parents’” se leyó horas antes en el perfil oficial de Mono, quienes capturando El Plaza Condesa en una fotografía durante su prueba de sonido, auguraban lo que sin cabida a las dubitativas fue una de las más maravillosas y especiales noches en la historia del recinto.

Tras cuatro años de ausencia y arribando de la ciudad de Guadalajara, los originarios de distintas partes del Japón tomaron sus lugares sobre el entarimado de El Plaza minutos después de las 21 horas, frente a una audiencia que impaciente, los recibió con estruendosos aplausos que enmudecieron de manera inmediata cuando cada uno de los músicos empuñaron sus instrumentos. Siguiendo a Tokyo Ska Paradise Orchestra y antecediendo a Boris, el cuarteto fungió como la segunda parte de una triada de actos traídos desde el Japón hasta nuestra capital, de manera coincidente y que con el mar y el sol en sus venas, un maremoto de sonidos traen consigo.

Inaugurando la velada con “Legend” de su última producción, muchos “¡SHHH!” sonaron entre canciones, buscando callar a los que gritaban “¡WHOOO!” sin poder contenerse durante los primeros acordes de cada pieza, a comparación de los que sólo hacían “¡TSSSSS!” ¿Me explico? Típica ridiculez de estos recitales, pero muy único de la fuerza de Mono, donde por más ruido, barullo y el fenómeno paranormal que son las güeras de tacones a las que se les perdió el antro y por incompresibles razones terminaron en el concierto, la enorme ola sonora salida de los amplificadores de este lugar opacó cualquier otra cosa, dejando zumbidos en los oídos de varios, pero sobre todo, envolviendo a los asistentes sin escapatoria alguna. Ojos cerrados y cabezas fijas fue a lo que se enfrentó Mono durante canciones como “Pure As Snow” y “Ashes in the Snow”.

Siempre habrá un largo discurso intelectual donde se entiendan las composiciones y ejecuciones de esta banda, pero es la enorme cantidad de decibeles y la perfecta nitidez de estos lo que termina por atrapar y por grandilocuentes, apoteósicas y longevas que sean las notas, es la fuerza y entrega de estos músicos lo que despierta y evoca la misma actitud hacia ellos. Sin juego de luces, disfraces o maromas en escena, una noche en que la música conquistó y reinó.

Clausurando con “Everlasting Light” no sólo la noche sino la explosión de emociones que varios de los que presenciaron tal recital de semejante calibre, los japoneses se despiden sin decir mucho, sólo sonriendo y moviendo la cabeza ¿qué podrían decir después de algo así? ¿Qué palabras podrían coronar una noche tan brillante? Sólo las gracias.

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Elizabeth
Cacho @kchitoww

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