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Marillion: un poco de progre para días lluviosos

Marillion: un poco de progre para días lluviosos

Ian
Rodríguez @IanRS_

04/May/2014

Detalles

Perteneciente a esta oleada ochentera de rock progresivo inglés que decidió alejarse de la generación pasada, repleta de estructuras rítmicas y melódicas súper ostentosas que se hacían cada vez más complejas, para simplificar un poco las cosas y sólo dedicarse a colgarse de un buen puesto en las listas de grandes éxitos con canciones cortas y letras románticas, Marillion logró una combinación con la que es imposible fallar y precisamente de eso se trata el Best Sounds tour, con el cual pisó de nueva cuenta la Ciudad de México.

El inicio del concierto fue todo lo contrario. "Gaza" es quizá de las canciones más largas en su historia, con una composición musical bastante compleja y una letra abiertamente política, algo muy parecido a lo que en principio se alejaron, lo que es cierto es que desde 2008 dejaron de sacar singles. Sin duda un inicio bastante fuerte y violento pero que mantuvo alucinando a los montones de dones progre y a sus mocosos de apenas ocho años moviendo la cabeza y alzando las manos.

La forma en que Hogarth, entusiasmado, animado y risueño, saludó al público mexicano fue bastante curiosa: "Es bueno estar en casa". Pues ¿cómo no? si Marillion ha visitado en numerosas ocasiones este país enloquecido con ansias de progre. Pero es hasta que se dejan de complejidades y regresan a los hits cuando la audiencia se pone de pie y comienza a gritar eufóricamente su agrado por "Easter" y "Beautiful".

Fue un poco raro que escogieran canciones del nuevo disco para tocar en una gira de grandes éxitos, pero les funcionó bastante bien para mandar al demonio los cerebros de los presentes y enloquecerlos completamente, sobre todo con "Ocean Cloud", otra de las canciones más largas de todo su repertorio, tanto que hasta tiene una sección instrumental a la mitad.

Hogarth y la batería salieron del escenario para que Pete Trewavas, Mark Kelly y Steve Rothery hicieran lo suyo, dando como resultado el momento más contemplativo de toda la tocada. A mi gusto, de lo mejor que pasó mientras llovía a las afueras del Pepsi Center.

Afortunadamente para el público, la banda trabaja con una consola análoga, lo que es poco común hoy en día, y siguen todas las reglas de decibeles para que sus notas lleguen nítidas y den un masaje a los tímpanos de los presentes, cuestión que le ayudo a ganarle bastante a la mala acústica del lugar, aunque aún así se perdía algo de la calidad de audio se molestan en traer. Sin darle mucha importancia a los inconvenientes, el público parecía bastante excitado con cualquier cosa que pasara por sus oídos.

Pues bien, llegó la hora en la que se despidieron los músicos mientras el público gritaba por más y más. Para este punto, los mocosos de menos de 10 años ya estaban durmiendo en las piernas de sus mamis y otros con cara de berrinche, pero más importante, uno ya había caído en conciencia que este concierto se trataba de grandes éxitos de los 90 mezclado con canciones del último disco, que ya tiene dos años que salió.

Los gritos del público por fin lograron que la banda volviera al escenario para interpretar la canción que la audiencia estuvo pidiendo a mitad del concierto; "Neverland" cerró la noche y sirvió como invitación a su próximo tocada en el Teatro Metropólitan. 

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