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La noche de Soundgarden

La noche de Soundgarden

Cynthia
Flores @cherryflores_

03/Jun/2013

Detalles

El próximo octubre se cumplirán veinticinco años del primer disco de Soundgarden, Ultramega Ok. Veinticinco años de carrera que engloban seis discos de estudio, un puñado de Grammys y una separación de quince años.

Los de Seattle se presentaron ante un Palacio de los Deportes a la mitad de su capacidad. La banda no logró vender los boletos necesarios para llenar el recinto, ¿la razón?, Soundgarden no está de moda. Probablemente nunca lo estuvo en México, a pesar de que "Black Hole Sun" lleva diecinueve años rotando en la programación de los canales de video de esta nación.

Aquellos que estuvieron presentes en el primer concierto de la banda en nuestro país, saben que el éxito de un concierto no depende de la cantidad de entradas vendidas, sino de la conexión entre los que ocupan el escenario y los que están abajo. Los riffs metaleros provenientes de la guitarra de Kim Thayil levantaron ese puente.

Alrededor de las 9:10 p.m. se apagaron las luces y cuatro siluetas subieron al escenario. La primera fue la de Matt Cameron, quien ocupó la batería con el puño en alto, seguido por Chris Cornell, Kim y Ben Shepard, quienes tan pronto tomaron sus instrumentos, se soltaron con "Searching With My Eyes Closed". Fue desde ese momento que sentenciaron el rumbo de la noche, entendieron a la perfección que la gente que estaba reunida en ese lugar había estado esperándolos por demasiado tiempo.

El set completo de dos horas y media solamente incluyó tres canciones de la nueva placa, King Animallas otras veintitrés se repartieron entre sus cinco discos previos, donde predominaron temas del Superunknown y Badmotorfinger.

La actitud de la agrupación sobre el escenario fue muy intensa, el espectáculo no llevaba ni diez minutos y Soundgarden demostraba que esa noche no habría tregua alguna. Tan pronto terminó "Searching With My Eyes Closed", la banda se lanzó sin frenos con "Spoonman", muy probablemente el momento álgido de la noche. La gente en el Palacio reconoció el riff inicial instantáneamente, los pies abandonaron el piso mientras un alarido ensordecedor compitió con el ruido proveniente del escenario.

Después de esto, con la energía a tope, Cornell se dirigió por primera vez al público. El vocalista se escuchaba emocionado, agradeció la espera y anunció la tercer canción: "Jesus Christ Pose". Aquí fue claro para los escépticos, que a pesar de las malas pasadas que nos ha entregado en proyectos como Audioslave o su carrera solista, la mejor piel de Chris Cornell es Soundgarden; tal vez la única que realmente funciona.

La noche se mantuvo en esa impetuosa tónica, se escucharon canciones como "Loud Love" y "Hunted Down", que lograron encender la mecha de los más clavados. Las rolas que más prendieron, antes del encore, fueron "My Wave", "Mailman, Superunknown", "Fell On Black Days", "Outshined" y "Rusty Cage", sin contar las mencionadas anteriormente. "Burden In My Hand" fue la que mejor recepción tuvo entre las canciones del álbum Down On The Upside.

Después de la pausa regresaron con "Flower", seguida de "Like Suicide" en una versión muy intensa, y la por demás desgastada "Black Hole Sun".

Soundgarden cerró el concierto con muchísimo poder y una declaración. "Slaves & Bulldozers" nos recordó que hace tiempo el buen Rock'n'Roll se escribía con mucho ataque, distorsión, riffs pegajosos y una batería sólida. Las modas pasan, lo que se hace con pasión no necesita aderezos, la música habla por si misma. 

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Cynthia
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