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Peter Murphy: La noche de Mr. Moonlight

Peter Murphy: La noche de Mr. Moonlight

Diego
Figueroa @halofive

09/Ago/2013

Detalles

Vivimos tiempos en donde los artículos light abundan en el mercado, dichos productos ofrecen contenidos diluidos al original y con menor sustancia prometiendo beneficios maravillosos. La pregunta es: ¿Estamos viviendo el mismo proceso el ámbito musical?

El tour Mr. Moonlight, que celebra los 35 años de Bauhaus, pisó la Ciudad de México entre mala organización y varias sorpresas. Lo que vivimos estuvo lejos del portazo y de los granaderos, pero también estuvo lejos de ser la celebración del 35 aniversario de tan legendaria banda.

Es bien sabido que Peter Murphy se rodea de excelentes músicos, pero completamente carentes de personalidad. Tienen una ejecución impecable y reconocemos que Murphy es un ídolo incomparable, con presencia escénica imponente y que puede hacer casi todo lo que él quiera. Casi porque no puede pisotear a una banda de culto a su antojo. Bauhaus no son Nine Inch Nails donde Reznor es el único integrante fijo y maestro, es una agrupación conformada por cuatro grandes músicos con una figura icónica al frente, pero quien no lo es todo, a pesar de su excelente desempeño vocal.

Abrir con un par de piezas del Burning From the Inside fue un excelente comienzo; el público se rindió ante sus pies. Desde un comienzo, nos percatamos de que sus músicos poseen la capacidad de duplicar las notas de Ash, Haskins y J. El momento álgido de la noche estuvo conformado por cuatro grandes temas; Bela Lugosi’s Dead, The Passion of Lovers, Stigmata Martyr y Dark Entries hicieron que el respetable, que siempre estuvo de pie, alcanzara el éxtasis a través de los oídos. Después de Severance, cover a Dead Can Dance y dio paso a un ligero descanso.

Al regresar, el público estaba derretido. Ya no eran individuos, era una masa uniforme de gritos, sudor y delineador corrido. Algunos lloraban, otros gritaban y brincaban; de alguna manera tenían que expresar el furor por Murphy más que por Bauhaus; como una droga emancipadora o un duro tranquilizante. Hollow Hills penetró de manera intravenosa hasta alcanzar el cerebro de los asistentes y Spirit terminó por destrozar el inmueble.

Murphy fue amo y poseedor del escenario en todo momento, su mirada nos recordó el inicio de la película The Hunger en la que David Bowie hace delicias vampiriles, mismo que se apareció en el laureado cover de Ziggy Stardust. Solo le bastó a Mr. Moonlight decir "Ziggy" para recibir nuevamente una ovación generalizada. Uno de los mejores frontman que el Metropolitan ha tenido el placer de abrazar, se convirtió por unos minutos en ese Bowie que siempre ha admirado. Movimientos andróginos y una chaqueta entreabierta que dejaba ver su abdomen mientras las “Spiders from Mars” trepaban por el telón. Al concluir el tema se pensó que el show había finalizado, que el Sr. Murphy había celebrado los 35 años de haber construido una banda emblemática sin tener a la banda presente.

Se puede considerar indigno que una gran banda tenga que concluir un show con una melodía que no le pertenece, pero en realidad no estábamos viendo a Bauhaus, sino a un muy buen grupo de covers. Para ese momento, la promesa de interpretar únicamente melodías de Bauhaus no había sido cumplida, pues llevaba tres canciones que no eran de la agrupación.

Cuando esperábamos que las luces se encendieran para emprender el camino de la tristeza hacia la salida del recinto y escuchar “la taza, la playera”, Mr. Moonlight volvió. Varios pensamos que se reivindicaría y vaya sorpresa, cerró el show de aniversario de una de las mejores bandas de la historia con una melodía que tampoco era de ellos.

Cuts You  Up provocó que la mayoría de los asistentes entraran en un momento de gloria y fascinación. Contradictorio es pensar que una de las bandas que, con sólo cinco producciones, han logrado ser de las más influyentes dentro de la historia de la música y su género, no tenga un éxito o un himno emblemático entre sus fans como para tener que valerse de una canción que no es de ellos.

El show complació a la mayoría de sus asistentes, pero seguramente más de dos no se fueron plenamente satisfechos. La ejecución es impecable, pero la celebración de 35 años de vida de la inmensa banda Bauhaus, fue más bien la celebración a Mr. Moonlight, aquel que se para frente al escenario, actúa y nos vende espejos, mismos que compramos con llanto, lujuria y excitación. Productos light para generaciones modernas, aplausos fácilmente otorgados. Endless Summer of the Damned

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Diego
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