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La Elegancia de Blonde Redhead

La Elegancia de Blonde Redhead

Cynthia
Flores

26/Oct/2013

Detalles

Es difícil entender la música popular bajo un solo término o una percepción generalizada. A través de su historia y de sus muchos nombres (shoegaze, krautrock, etcétera), la música que ha reunido a jóvenes y sorprendido a viejos, no se ha limitado a la moda y a lo bailable, sino que ha elevado sus niveles de exigencia, llegando a fundirse en aquello que muchos consideran canónicamente como “serio”. Tan sofisticada se ha vuelto, que a veces el público no está a la altura de lo que dice escuchar.

Anoche, bastantes decidieron charlar con sus amigos o mirar sus teléfonos inteligentes mientras Blonde Redhead ofrecía un concierto nítido y elegante. Tal vez la realidad sea que a esa población específica del público no le interese en lo más mínimo lo que sucede en el escenario, pero, lejos de escandalizarnos por su poca capacidad de atención, debemos tenerles lástima: se perdieron de algo bastante bueno.

Kazu Makino no encaja  en la imagen forzada de la mujer que está triste y se piensa muñeca frágil. Más emparentada con el couture y la autenticidad, lo suyo es la música y no la actuación. Los gemelos Pace tampoco son muy afines al histrionismo, por lo que es necesario atender sus instrumentos antes que sus actitudes. Por su técnica y el sentimiento que comunica, la batería de Simone está al mismo nivel que las guitarras y las voces. La guitarra de Amedeo se distorsiona con exactitud y se vuelve más amable con fineza.

El concierto fue un recorrido por los cuatro discos que marcaron su madurez: Melody of Certain Damaged Lemons, Misery Is a Butterfly, 23 y Penny Sparkle. De ser un grupo que llegaba a confundirse con el sonido de los noventa, a partir del Melody se vuelven impecables y difíciles de clasificar.

Las canciones abordadas: “Dr. Strangeluv” y su declaración de triste misantropía ("looking everywhere, i see nothing but people"); la poética “Spring And By Summer Fall"; la tierna “Silently”. Penny Sparkle es un disco primordialmente femenino –en la acepción delicada y no chillona del término-, dato corroborado por “Here Sometimes”, “Not Getting There” y “Spain”. Podemos referirnos a la nostalgia cuando se trata de sonidos envejecidos. Si bien, Blonde Redhead es un grupo con trayectoria, canciones como “In Particular”, y la fuerte, contundente (la que sólo puede ser adjetivada cerrando los ojos y contoneando el cuerpo)  “Melody of a Certain Tree” se mantienen vigentes. Y para el cierre, “Equus”, momento en el que muchos asistentes consideraron oportuno besar a sus acompañantes.

Ante la enfermedad irremediable de las personas que consideran al concierto como una variación de las cafeterías, está el remedio infalible del que escucha no sólo con los oídos sino con todo el organismo: el fanático que, al final del concierto, mira el escenario vacío con una sonrisa. Fue un concierto corto, como los buenos cuentos. Esperemos que Blonde Redhead sigan manteniendo en sus planes a México.

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