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Incubus: El demonio del amor y la euforia

Incubus: El demonio del amor y la euforia

Bruno
Muñoz @Bruno_Muti

30/Nov/2013

Detalles

"Lo hago para que muevas la cabeza en el metro…"

Karvoh

Era tiempo de reunirse con las guitarrosas canciones noventeras y ese funk melódico que nos guió alguna vez hacia la música, así que tomé mi sudadera azul marino de los Dodgers, mi vieja gorra negra de los Yankees y crucé la fría ciudad de concreto para encontrarme con Incubus…. Cause without love I won't survive

Después de un largo viaje a través de las entrañas del D.F., por fin pude contemplar cómo las luces de la Arena Ciudad de México se apagaron para recibir las vibraciones sónicas de la banda californiana liderada por Brandon Boyd. Al primero que pude ver sobre el escenario fue al genial Ben Kenney, ataviado con una hermosa camiseta del Wu Tang Clan, dándole duro al bajo en “Quicksand”, rola con la que quebraron el silencio.

Brandon, Kenney, Mike Einziger, José Pasillas y Chris Kilmore principiaron con lo suyo alrededor de las 9:00 p.m., después de que un cronómetro en la pantalla llegara a la cuenta final, provocando que una bomba estallara sobre el escenario.

"A Kiss to Send Us Off", “Megalomaniac” y la emblemática “Nice to Know You” (que más de uno ha cantado llorando) cayeron sobre nosotros como lluvia fresca, estableciendo una íntima comunicación entre Incubus y su público. Brandon Boyd expresó con naturalidad y desenfado su carisma personal, lo cual convertía a ratos la arena en un griterío de voces femeninas. Al verlo saltando sin camiseta por todo el escenario, con gran energía y locura, tuve una epifanía que me recordó a su padre y quizás su mayor influencia: el buen Anthony Kiedis.

No faltaron las conocidas “Love Hurts” y “Anna Molly” del Light Grenades, aunque un poco desafinadas, sin embargo, los espectadores se desgarraron la garganta cantándolas envueltos por una empatía deliciosa. Tampoco faltó “Circles” y, por supuesto, la melancólica “Mexico”, dedicada al destino de otra noche mexicana, la cual fue interpretada con tierna pasión mientras Brandon miraba directamente a la mujer de mil ojos que tenía frente a si.

Como en todo siempre hay omisiones dolorosas y en este caso, como me dijo un colega después del concierto: “Les faltó 'Stellar', cabrón…”, y aunque sí tocaron otras canciones del Make Yourself, como “Privilege” y “Pardon Me”, no interpretaron, como a veces es costumbre en ellos, ninguna de su primer álbum, el Fungus Amongus.

La banda se mostró muy complacida con el público mexicano e incluso, Brandon lo expresó en varias ocasiones; "me gusta aquí, Mexico…", nos dijo el líder de la banda. En este ambiente de confianza y feedbackIncubus se permitió juguetear y experimentar con los sonidos. Chris Kilmore estuvo implacable en la tornamesa mientras Brandon ayudaba a Pasillas con el golpeteo de las percusiones. Además, en piezas como “Made for TV Movie” del A Crow Left of the Murder... y en “Are You In?”  del Morning View, entre otras, la banda realizó pequeños homenajes: uno a Lionel Richie y otro a The Doors. Probablemente, uno de los momentos más poderosos de su presentación fue a la mitad de “Are You In?”, cuando Brandon, de pronto, comenzó a cantar con feroz voz de Rey Lagarto,  "Riders on the Storm…".

Como piedras místicas en medio de una oscuridad luminosa, canciones como “Drive”, “Have You Ever”, “Dig”, “Sick Sad Little World”,y la poderosa “Vitamin” del S.C.I.E.N.C.E., cayeron sobre nosotros. Por supuesto, “Wish You Were Here” del Morning View, con la que por ahí del año 2000 escuché a Incubus por primera vez, no podía faltar.

De su disco del 2011, el más reciente, la banda nos recetó rolas como “Adolescents”, "In the Company of Wolves" y, por supuesto, la canción que da nombre al álbum, “If Not Now, When?”, la cual fue elegida para su regreso después del encore.  Para cerrar su velada con el público mexicano, Incubus nos regaló “A Crow Left of the Murder” mezclada con “I Want You (She's So … heavy)” de The Beatles.

Cualquier cosa que intentara decir para cerrar este texto sobre un concierto tan especial sonaría indigno y algo precario, así que no diré más, el sonido de Incubus ya nos ha dicho bastante al oído; ha hablado. Honestamente, se disfruta mucho ver a una banda así, tan llena de amor y euforia. 

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