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Front 242: Metrallas de música

Front 242: Metrallas de música

Bruno
Muñoz @Bruno_Muti

18/Ene/2014

Detalles

Casi una década tuvo que pasar para que Front 242 regresara como tal a suelo mexicano. Sin giras canceladas o formatos de Disc Jockey, el gigante de hierro proveniente de Bélgica colocó su mira sobre la devota y paciente audiencia nacional, fulminando a todos y cada uno de los presentes en un poco más de una hora de puro electro-industrial.

Una olvidable presentación de un DJ que más allá de mezclar, ejecutar o si quiera sentirse presente, fungió como ruido de fondo antes del aterrizaje de la máquina de combate; es de remarcar que la relación de la banda con nuestro país es por demás especial debido a los años de espera y la sólida base de seguidores desde el caos que fuera su presentación en el Teatro Ángela Peralta allá por 1991, siendo de las primeras (si no es que la primera) banda de industrial y EBM en visitar nuestra ciudad en su historia; convocando a la vieja y nueva escuela del electro, que desde caras conocidas hasta nuevos cadetes, presenciaron el grandioso retorno de la nave maestra.

Sin presentaciones, sin ridículas explicaciones o prologados saludos, la pantalla del José Cuervo Salón se enciende y, tras la cortina de humo se hacen presentes los comandantes; “Moldovia”, “Body To Body” y “No Shuffle” acaban con los más débiles, mientras los sobrevivientes se preparaban para lo siguiente: “Headhunter” y “Take One” de la vieja escuela del electro. El clásico, el infalible, y el primero. La razón porque toda una escena nació aquí en México.

Un foro prácticamente lleno que, a pesar del quórum, pudo encontrar espacio para bailar, levantar los puños y saludar a sus superiores. El cuerpo de trabajo de este cuarteto se pudo apreciar en evolución y transformación, desde los primeros sencillos hasta sus últimos lanzamientos con más contemporaneidad y vigencia en la electrónica contemporánea.

Una muestra de lo que inició una revolución musical para aquellos que, con sus años encima, portaban playeras de Nitzer Ebb y Die Krupps, mientras que los más jóvenes con tatuajes de Apoptygma Berzerk o Combichrist, degustaron lo que tanto se habían perdido. “Welcome To Paradise” y “Punish Your Machine” para cerrar a una velocidad más rápida que la luz, y que el cerebro a duras penas pudo entender qué fue lo que acabó con él. Metrallas de música por parte del coloso.

Un concierto en que el una vez más las máquinas se levantaron y demostraron porque el ritmo de la electrónica bélica jamás dejará de hacer eco. 

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Bruno
Muñoz @Bruno_Muti

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