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DEATH TO ALL: LA MUERTE TUVO SU DOMINIO

DEATH TO ALL: LA MUERTE TUVO SU DOMINIO

Diego
Figueroa @halofive

30/Abr/2013

Detalles

Un mar de cabelleras con los brazos en alto y un letrero frente a ellos con una hoz y una cruz que se traducía en “Muerte”, el panorama en el Circo Volador la pasada noche de lunes dejaba sin aliento. Luces apagadas y fúricos gritos que reclamaban una y otra vez “¡Muerte! ¡Muerte! ¡Muerte!” y es que son pocos los conciertos donde una banda regresa de la tumba para reclamar lo que una vez fue suyo: Death resucitó frente a nuestros ojos.

Desde la interminable fila de aquellos que siempre soñaron con escuchar en vivo a este ícono, o aquellos de mayor edad que tuvieron la fortuna de presenciarlos cuando nos visitaron en el 89 y el 91, las expectativas eran demasiado altas para lo que se entendía como una “banda tributo” a sí misma, o mejor explicado, a la vida y obra de su líder y fallecido cantante Chuck Schuldiner, quien dejó un abrumante legado y una serie de acólitos desde mediados de los 80’s, incursionando en lo que se volvería el género death metal.

Con un catálogo centrado en los primeros cuatro álbumes, los clásicos, la alineación fue compuesta por apenas dos miembros que formaron parte de tan mítica banda: en el escenario se presentaron Steve DiGiorgio en el bajo y Paul Masvidal en la guitarra líder, este último trayendo a los miembros de su actual proyecto Cynic, Sean Reinert y Max Phelps en la batería y voces para llenar el espacio de aquellos que no quisieron participar en esta gira cuya segunda premisa fue la donación de parte de las ganancias a la organización Sweet Relief Musicians Fund, dedicada desde hace dos décadas al apoyo de músicos con apuros financieros reclutando en ocasiones pasadas a Lou Reed, R.E.M. y Pearl Jam.

Se necesitaron segundos para que, apagadas las luces, el redoble de la batería iniciara y Death To All desatara el infierno en la pista al ritmo de "Flattening of Emotions", donde nadie pudo parar el caos y las caras de sorpresa y prácticamente éxtasis de los presentes; "Leprosy", "Suicide Machine" y "Together as One" interpretadas esa noche verdaderamente enchinaban la piel y dejaban boquiabiertos a más de uno que podrían jurar, por muy dubitativos y exceptos que pudieran ser, que las canciones verdaderamente cobraban vida a un volumen claramente ajustado para derretir neuronas.

La noche parecía impecable y casi apoteósica, donde tanto los que se encontraban sobre el escenario como los que frente a él, no podían estar más agradecidos. Todo hasta el momento de la proyección del “video tributo” a Chuck, donde a comparación de otros eventos en el foro donde sí se planea con tiempo y sale hasta en THX, el video se proyectó en una pared donde se pudo ver como los de la consola se peleaban con el mouse, la interfaz, el volumen, el internet, YouTube, el Windows media player, y hasta el protector de pantalla intentando proyectar el video hasta cinco veces como si se tratara de sketch de Eugenio Derbez con disfraz de diablo apretando botones para que todo explotara.

Una vez vencida la riña contra la tecnología, la banda arrancó de nueva cuenta y sin cuartel alguno para compensar las fallas, interpretando lo más brutal de su repertorio, destacando "Zombie Ritual" y "Living Monstrosity", donde los puños y gritos por un momento opacaron a la banda. “Este es el cierre de la gira. Gracias por venir, y gracias por mantener vivo el legado de Chuck. Gracias” dijo DiGiorgio antes de partir, para interpretar con todo y roadies en el escenario "Pull The Plug" del segundo álbum de Death, clausurando una noche que más allá de alineaciones, justificaciones y pretensiones; fue una indiscutible y brutal ceremonia.

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