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David J & The Gentleman Thieves en el Lunario

David J & The Gentleman Thieves en el Lunario

Marcelo
Quiñones

Detalles

Organización

Producción

Ambiente

Lugar

Lunario del Auditorio Nacional

Artista(s)

David J. & The Gentleman Thieves: bajo la sombra de su sonrisa

Hace unos meses nos tomó por sorpresa el anuncio del concierto de David J. en el Lunario del Auditorio Nacional, visita para la que se haría acompañar por The Gentleman Thieves para deleitar a sus fieles fans de México, con canciones tanto de su carrera en solitario como de Love and Rockets y, por supuesto, Bauhaus.

La fecha por fin llegó. Cerca de las 9 de la noche, Descartes a Kant se encargó de preparar el escenario para lo que sería una especial y mágica velada.

A unos minutos de terminar la presentación de la banda tapatía, cada músico fue tomando su lugar para dar paso a David J., quien con sombrero negro y camisa roja, saludó amablemente y arrancó con “Bound for Hell” de Love and Rockets.

Inmediatamente después llegó el turno de la entrañable “Shelf Life” y  "****(Jungle Law)”, ambas también de Love and Rockets, banda que compartió con Daniel Ash y Kevin Haskins tras la separación de Bauhaus.

El público era poco pero entregado. Cuando comenzó “Candy On The Cross”, tal vez una de las mejores canciones de su carrera como solista, se escucharon  gritos y aplausos que se prolongaron hasta “I'll Be Your Chauffeur”.

Los teléfonos de varios no dejaron de grabar, mucho menos en canciones como “No New Tale To Tell” que, a 20 años del concierto en el desaparecido Teatro Cine Ópera, de nuevo sonó en la Ciudad de México.

Tras “Kundalini Express” y “Yin and Yang”, llegó el primer encore de la noche donde David J. interpretó la icónica “Bela Lugosi’s Dead”, además de  “Who Killed Mr. Moonlight”, ambas de Bauhaus. La ejecución emuló la teatralidad que alguna vez caracterizó a la banda.

Un par de minutos, y llegó el segundo y último encore compuesto por “Holiday On The Moon” y un cover a “(What's So Funny 'bout) Peace, Love and Understanding”, original de Brinsley Schwarz y conocida por muchos en voz de Elvis Costello.

Las luces se encendieron. Algunos se abrazaron, otros se tomaban la foto del recuerdo. Unos pocos aún tenían la esperanza de que David volviera al escenario para regalar un par extra de canciones, pero no fue así.

Es difícil quedar satisfecho con un concierto de poco más de una hora cuando se trata de un músico con una trayectoria tan extensa como la de David J. Sin embargo, fue tan íntimo y maravilloso que no había manera de no salir con una sonrisa en la boca.

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