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Complicidad en el escenario

Complicidad en el escenario

27/Jul/2012

Detalles

Ni el Dios Tláloc fue capaz de mermar la asistencia del respetable a una nueva edición de las aclamadas presentaciones del ciclo denominado “Concierta Independencia”, que en esta ocasión nos ofreció una encantadora velada de jazz de músicos mexicanos, independientes, virtuosos y entregados a un público informado y exigente en cada presentación.

La primera en subir al escenario fue la jaliscience Jaramar con sus músicos, quienes al ritmo de una jazz tradicional y un sentido visceral interpretaron temas de Gershwin, Rodgers y Hart, Garner y Burke, Brel, Leonard Cohen, destacando su naturaleza cruda.

Poco después, las hermanas Ingrid y Jennnifer Beaujean subieron al escenario para presentar temas propios de su producción Amartya, una mezcla de estilo que oscila entre el jazz, R&B y pop, resultado de toda la experiencia adquirida abajo y arriba de los escenarios por las dos lindas mujeres que a pesar de su corta edad cuentan con una experiencia bárbara.

Durante el concierto interpretaron de manera sobresaliente los temas: Quédate, Amartya (con una destacada participación de Nico Santella en el piano), Sueños bizarros (mi favorita) y Jardín secreto.

Mención aparte merece la nueva canción presentada y bautizada ayer por la noche: "La Noche Trae Tu Voz". Así como la participación de la tapatía Jaramar con las chicas Beaujean, y ni se diga de los músicos Benjamín García en el contrabajo y Jorge Servín en la batería.

El lazo consanguíneo es evidente a primera vista, como las profesionales que son, no compiten; se cuidan. Se saben entes individuales que conforman una fórmula con grandes resultados, jugando con la tesitura que va de graves a agudos armónicos lograron abrazar a todos y cada uno de los que estábamos presentes. El sonido impecable del recinto reveló que Amartya es un disco con temas propios del amor, no sólo evocando un pasado nostálgico sino a futuro, haciéndonos soñar que todo es posible mientras uno toma asiento en una silla de cualquier parque.

En el escenario, las hermanas Beaujean se divierten y demuestran una complicidad (no sólo familiar sino profesional) entre ellas y el trío de jazz que las acompaña a lo largo de la velada.

Pocas empresas dedicadas al entretenimiento entienden que el arte está por encima del negocio, tal es el caso del Lunario que antes de llenarse los bolsillos de dinero, deciden ofrecer un espectáculo de calidad a noctámbulos errantes que ayer se encontraron de frente con gente que vive para la música. ¡Enhorabuena!

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