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CocoRosie en el Teatro Blanquita

CocoRosie en el Teatro Blanquita

NiñaPapalote
Barbosa

01/Oct/2015

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Artista(s)

CocoRosie, complicidad y poesía sonora.

La noche comenzó temprano en el Teatro Blanquita. Afuera, un ambiente lleno de música y luminosas narices de payaso  calentaba motores durante el acceso. Adentro, en medio de una total obscuridad, los desubicados asistentes buscábamos nuestros asientos en medio de la presentación de la banda abridora.

En punto de las 9.20 las luces se encendieron y con prontitud los técnicos dispusieron el escenario para nuestro esperado encuentro con CocoRosie. El teatro lucía lleno. Entre la concurrencia, algunos disfrazaron de clown su imagen cotidiana para permitirse ser otros, jugando a exacerbar los sentimientos en el absurdo mágico que prometía la velada.  

Media hora más tarde, siguiendo el protocolo de los teatros, una voz en off anunció la tercera llamada. Luces fuera.

Como en caravana de un extraño circo, uno a uno los personajes habitaron sus islas sonoras en el escenario. Del lado izquierdo, un reflector bañaba la figura de Sierra quien acompañada por los acordes de un piano elástico, inició la noche con su voz de  soprano/medusa, despertando tras las primeras notas de “Heartache City,” el deseo incontenible de fantasía.

En el otro extremo Bianca, vistiendo la piel de un clown de voz rota, se sumergía en su isla de juguetes viejos, tejiendo texturas crudas que abrigaban el hipnótico  hechizo de su spoken word. Ambas figuras se balanceaban libres, creando una alquimia perfecta que contrapunteaba a cada momento lo dulce y lo siniestro.

Un poco más atrás del escenario era posible observar otras dos islas; la primera pertenecía a Tez virtuoso del beatbox que con su extenso rango de impredecibles de sonidos percusivos, sostuvo pieza tras pieza con quirúrgica pericia. A su lado Takuya Nakamura  (sintetizadores, trompeta y piano) se hizo cargo de amalgamar la alineación perfecta.  

La primera parte del set nos ofreció temas como “Un beso” y “Tim and Tina”, composiciones del último disco a las que el beat de Tez aportaba un color de mayor movimiento, acelerando la voz de Bianca que parecía tener en su estructura más hip-hop de lo habitual.

Para la tercera canción, no hubo manera de que la audiencia pudiera contenerse y de pronto, como si fuera una ola gigantesca abandonó sus asientos  para ceder su cuerpo al baile libre de restricciones. Así siguieron temas como “R.I.P Burn Face”, “Limonade” y “Gravediggress”.

“Big and Black ” y “Terrible Angels” ofrecieron los momentos más intensos del concierto evidenciando la implacable complicidad de las hermanas Casady, al mismo tiempo que la trompeta de Nakamura aullaba en medio del escenario resplandeciendo un aura brumosa y llena de melancolía.

Cercano el final, “Lost Girls” y “Good Friday” nos preparaban el descenso. De pronto, las luces se encendieron y poco a poco la realidad inevitable volvió a nuestro cuerpo dejando como marca una sonrisa en nuestros rostros de ojos brillantes.

Coco y Rosie –como su madre solía llamar a las dos hermanas- logran superar noche a noche una infancia dislocada por la distancia, recuperando en el escenario el universo lúdico que les fue arrebatado, transformándose y explorando su propia mitología a través del disfraz  de clown que las vuelve atemporales. Siempre es un gusto formar parte de ello.

REDACCIÓN:

Dafne
Carballo

FOTO:

NiñaPapalote
Barbosa

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