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Caifanes: La pasión tiene memoria

Caifanes: La pasión tiene memoria

Juliana
Alvarado @iammyowncat

24/Jun/2013

Detalles

No había razones para que la lluvia no engalanara con su melancólico paisaje, un día en que el Palacio de los Deportes vivió una especie de rito, de aquelarre; la primera de dos fechas de Caifanes.

El domo de hierro recibió a los asistentes entrada la tarde-noche, los lugares vacíos cada vez eran menos y la ansiedad del público era más. La ola nació entre los asistentes como forma de matar el tiempo y vale la pena mencionar que alcanzó momentos de fastuosidad; ya con las 21:30 horas en el reloj las luces se apagaron y en las pantallas se notaban cinco siluetas caminando en un pasillo que poco a poco insinuaban que ese era el camino al escenario.

El quinteto se hizo presente y empezó la noche con “El negro cósmico”. Gritos y más gritos, la locura apenas se asomaba. Se escuchó “Miedo” y llegó el momento de presentarse, “Raza bienvenida a tu ritual, estos lugares se han convertido en templos” disparó Saúl, robándose los aplausos. “No tenemos disco, ni videos, ni sonamos en la radio, estamos aquí porque la pasión tiene memoria” continuó, y aunque no hubiera dicho nada, el púbico ya estaba a sus pies. Siguieron “Cuéntame tu vida”, “Aquí no pasa nada”, “Aquí no es así”.

El recinto lucía lleno y ofrecía estampas que ponían la piel chinita. La banda lucía impresionante y después de “Viento” y “Nubes”, llegó el momento del primer parón. La sorpresa se hizo presente con un episodio acústico; Diego se presentó solo en el escenario e interpretó una pieza con su teclado. La ovación no se hizo esperar, Diego bajó y subió Sabo, con su bajo; y Saúl con una guitarra.

Lo impredecible se dio cita cuando Sabo empezó a cantar “Fin” (original de Jaguares) y los asistentes lo empezaron a seguir, ya con toda la banda arriba sonó “Mariquita” y “Vamos a hacer un silencio”, la sorpresa continuó cuando Alfonso André cantó “La Piel” (canción de su autoría) acompañado por Diego. La banda completa regresó y sonaron “Ayer me dijo un ave” y “Hasta morir” frente a una audiencia sorprendida y fascinada, ya para ponerle fin a lo acústico, Saúl Hernández y su guitarra quedaron solos para interpretar “Quisiera ser Alcohol”.

La banda tomó sus antiguos lugares y llegaron “Antes de que nos olviden”, “Detrás de ti”, “Perdí mi ojo de venado”, “De noche todos los gatos son pardos”, entre otras, para despedirse con “Los dioses ocultos”, tema en el que Saúl no tuvo que cantar, el coro de la concurrencia se impuso.

La banda bajó del escenario mientras el púbico exigía más golpeando el suelo con los pies, haciendo temblar el lugar como amenazando con tirarlo si no se le obedecía. Caifanes regresó con “Nos vamos juntos” y “ No dejes que”, que pusieron a latir los corazones más rápido de lo normal. La noche no podía acabar sin el momento de Marcovich, quien se adueño del entarimado para tocar con su guitarra “El Rey”. El canto de los asistentes apareció como una especie de homenaje a José Alfredo Jiménez, un gran preámbulo para “Afuera”. Durante “La célula que explota”Saúl giró el micrófono hacía la gente y todos dejaron la garganta entre sus acordes, después del baile con “La negra Tomasa” las luces se encendieron y la banda (con “Imagine” de fondo) despidió a un público que se entregó durante más de dos horas y media.

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Juliana
Alvarado @iammyowncat

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