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Boricuas & Tokiotas, hermanos musicales

Boricuas & Tokiotas, hermanos musicales

Pablo
Navarrete @pabnavarrete

22/Abr/2013

Detalles

Dos públicos acudieron al José Cuervo Salón este domingo, el público reggae y el ska. A unos instantes de haber escuchado las primeras notas un abucheo parecía augurar una incompatibilidad de aficionados. Pero el oficio, el talento y la gran presencia de la banda borínquen Cultura Profética comenzó a cautivar a todos por igual, con "Baja la Tensión" y "La Complicidad" de su más reciente disco La Dulzura inyectaron de tolerancia y buena vibra a los presentes. Y sin dar tregua alguna Willy Rodríguez comenzó a cantar a capella "Un Deseo", canción de gran popularidad entre el público azteca, con lo que finalmente sintonizaron a todos en una misma frecuencia musical. También el baterista Boris Bilbraut se turnó para interpretar algunas canciones, y junto a sus colegas hicieron retumbar el foro. Con una sección de metales bien afilada, buenas composiciones de discos anteriores y una fina mezcla de géneros en torno a la base reggae, estos grandes músicos trascendieron de unos meros teloneros a ser la mitad perfecta de un gran concierto. Cerrando con un largo encore se despidieron estos profetas de la cultura de la tolerancia.

Un prolongado soundcheck de casi una hora no fue suficiente para bajar el ánimo de quienes ansiaban raspar las suelas al ritmo de ska. En seguida casi una docena de esbeltos sujetos en trajes blancos arribaron al todavía caliente escenario. Una ejecución precisa y energía sin fin fueron la carta de presentación de la Tokio Ska Paradise Orchestra, que derivó en una masa uniforme brincando llena de gozo. Muy en la tradición jazzista cada músico se turnaba para hacer cantar su instrumento de manera brillante. En un momento las luces de cámaras y ipads grabando parecieron invadir la pista. Tal vez D.Lynch reafirmaría aquí lo dicho en su Lost Highway, del por qué prefiere recordar las cosas a su propio modo en lugar de cómo sucedieron literalmente, en este caso la realidad capturada por una máquina que dudosamente puede bailar y sudar.

"Down Beat Stomp", "Call from Rio", "Ska Me Crazy" fueron algunos de los casi 20 títulos interpretados sin mácula. Aunque cabe mencionar que en general el sonido del lugar no estuvo a la altura de los artistas, cualidad propia de los lugares no tratados acústicamente. También ejecutaron algunos covers de canciones originarias de lugares muy lejanos a la isla nipona, como el tema sesentero "Born to Be Wild" (considerado el originario del género Heavy Metal) de la banda de rock canadiense Steppenwolf. El famoso "Can Can" del francés J. Offenbach. Y también dos títulos muy mexicanos que hicieron ebullir los ánimos, se trata de "Cielito Lindo" y "Tequila".

Poseedores de una indiscutible técnica de ejecución, gran creatividad en sus arreglos y un show dinámico, estos hábiles maestros supieron balancear su repertorio con distintos ejemplos del género (ska con diversas fusiones, como rock, jazz, etc.) para resistir el embate de la monotonía al que se ve sometido en muchas ocasiones este tipo de música, ya sea por pobreza armónica o escasa creatividad de muchos de sus exponentes.

Sin lugar a dudas la buena música nos hermana, nos une y nos mejora en todos los sentidos. Este concierto fue un certero paradigma de esto.

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Navarrete @pabnavarrete