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Bajofondo: Ciber-gauchos y la milonga imposible

Bajofondo: Ciber-gauchos y la milonga imposible

Alberto
Corona @ElTaviz

04/Nov/2013

Detalles

Gustavo Santaolalla empezó su carrera musical con una banda folclorista llamada Arco Iris que integró psicodélica a sus composiciones, quizá de los pioneros en hacerlo no tuvo el éxito y la fama que tuvieron sus contemporáneos, Spinetta o Charly García. Santaolalla siguió avanzando niveles en el mundo musical,  colaborando con grandes músicos argentinos, tratando de sobresalir como solista y por último con un proyecto muy querido que regresó a nuestro país, llamado Bajo Fondo Tango Club.

Mientras las calaveritas de azúcar, los dulces de calabaza, la fruta y el pan de muerto de las ofrendas terminan de consumirse y nuestros muertitos regresan a sus tumbas fumigados del tequila que les dejamos en su respectivo altar, Bajofondo sale al escenario del Plaza Condesa con un enorme bandoneón para celebrar a los vivos con su electrotango. Después de una breve y melancólica introducción, los músicos liberan al publico deseoso de baile con “Código de Barras”, inmediatamente las sillas se hacen inservibles y el lugar comienza a moverse, siguen “Monserrat”, “Sabelo”, “Borgues y Paraguay”, el baile se detiene un poco para el momento de la introspección.

Cubiertos de aplausos y sonrisas, la noche siguió con “Cuesta Arriba”, “Lluvia” y “La Trufa y el Sifón”. Parece ser que aquel folclorista hoy en día se ha convertido en un monstruo de la instrumentación y composición, pero lo realmente increíble de todo esto es que él en su vida jamás tomo clases de música y con la practica fue entendiendo las cosas, tanto así que ahora hasta tiene en su poder dos premios Óscar.

¿Ciber gauchos?, así es como se hacen llamar, bueno para aquellos que han escuchado “A Repechaje”, “Segundos Afuera” o “Duro y Parejo” sabrían a que se refiere. Las piezas pasan y pasan, sonidos que nos recuerdan a los primeros tangueros argentinos y como fue que hicieron tan suyo un genero musical que se origino en las Europas.

Sonidos sensuales, sonidos locos y frenéticos que provocan tomar de la mano a una dama e intercambiar pasos de baile, por desgracia el lugar estaba repleto de sillas que impidieron que la milonga terminara de crearse. Llega el fin del tango por parte de Bajofondo, y justo para cerrar, lo que nadie lo esperaba: ¡bam! “Pa’ Bailar” por segunda vez.

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Alberto
Corona @ElTaviz

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