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ARTO LINDSAY EN CINE TONALÁ

ARTO LINDSAY EN CINE TONALÁ

Nicole
Almazán @nicoleak47

24/Sep/2012

Detalles

Es un privilegio de los viejos saber confundir a su público mientras convive con este mismo de una forma amable. Arto Lindsay no es un personaje importante que guarde una pedante distancia con sus espectadores, pero sin duda, continúa siendo un músico extraño.

¿Sabía usted que es una leyenda viva de la escena del downtown neoyorkino? ¿Que a lado de Lydia Lunch, James Chance y Glenn Branca estructuró una vanguardia musical: el No Wave? Su banda se llamaba DNA: tres personas que no tenían conocimientos profesionales de sus instrumentos, pero que sabían hacer ruido, mucho ruido. ¿Cómo es posible que un joven de esa categoría se haya convertido en el autor de un bossa nova elegante, de una electrónica intrincada pero escuchable?

La noche del viernes pasado convergieron en Cine Tonalá ambas formas de abordar la música en un concierto que significó un reto para el que apenas lo conocía y una emoción, una emoción en su más puro estado geek, para el fanático. Declaro: ha sido de los pocos conciertos a los que he asistido en los que es evidente una diferencia en el público, por un lado el bando de los que escuchaban con mucha veneración y una gran sonrisa, y por el otro el bando de los que comenzaban a bailar por no saber qué otra cosa hacer. La gente se comportaba así mientras Arto Lindsay saludaba a la chica de la cámara quien insistía en colocar el flash directo a sus ojos, hacía chistes sobre la decoración de la sala y saludaba a sus amigos que se encontraban entre los presentes.

Comenzó 40 minutos tarde, pero no importó. El ingeniero de audio hizo que Arto Lindsay perdiera el micrófono más de una vez, pero tampoco importó. La vanguardia en Arto Lindsay no se acaba. El público a veces no comprendía qué hacía, pero le seguía bien el paso.

Las distorsiones se colaron cuando fue el turno de tocar “Wall of Guitar”, además de "Erotic City", original de Prince.  “Horizontal” adquirió tintes punk, cortesía de las poderosas secuencias electrónicas y de los aporreos que Arto Lindsay le daba a su guitarra azul, cuya forma no dudo haya inspirado (o esté basada) a la Moonlander de Lee Ranaldo. Algunas melodías se dejaron tal cual, como en el caso de “Simply Beautiful”, de las bossa novas de su álbum O Corpo Sutil o de “Illuminated”, canción que abre el disco que en lo personal me parece su obra maestra: "Invoke".

Arto Lindsay dejó una constancia: sigue siendo un gran y complejo músico, un señor que se da el lujo del carisma.

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