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Alice in Chains en el país de los salvajes

Alice in Chains en el país de los salvajes

Lulú
Urdapilleta / Cortesía OCESA

07/Oct/2013

Detalles

"Por fin, Alice in Chains está en la Ciudad de México…"

William Duvall

Como la profecía lo anunciaba, Alice in Chains, mítica banda de grunge, por fin pisó nuestra convulsiva capital novohispana. Demasiados perros locos se reunieron en el apretado Salón José Cuervo para escuchar los riffs de una Alicia por la que habían esperado durante tantos años; una alineación que a pesar de haber recibido dos fuertes golpes en el casco, el de Layne Staley y Mike Starr, sigue haciendo vibrar al escenario y lo demostró ayer ante un foro lleno.

Alrededor de las 20:30 hrs, cuando la gente comenzaba a impacientarse ante la demora, y mientras algunos se emocionaban cada que el staff probaba los instrumentos, súbitamente las luces se fugaron. Al primero que pude ver aparecer entre la oscuridad fue a Jerry Cantrell, corazón de la banda, después salieron a escena Mike Inez, Sean Kinney y William DuVall, quien vino a ser la nueva voz principal del conjunto.

A pesar de todo lo que uno suele decir –“Nunca será lo mismo sin Layne” o “ya no tocan tan chido…”– cuando estás ahí, entre la masa oscura, mientras las luces se prenden al ritmo de “Them Bones”, todo explota dentro de ti. Alice vuelve a ser la misma que conociste cuando tenías doce años, ese rabioso y nostálgico sonido de tus orígenes.

La banda se apegó al setlist que armó para la gira de promoción de su reciente álbum, The Devil put Dinosaurs Here. De lo nuevo tocaron rolas muy cargadas como “Stone” y “Hollow”, ambas dentro de la frecuencia más metalera de Alice. También se rifaron un par de canciones del álbum de su retorno, Black Gives Way to Blue, tales como “Check My Brain”, “Last of My Kind” y “Your Decision”.

Alice nos recetó estremecedoras piezas clásicas como “Man in the Box”, “We Die Young” y “Dam that River", material con el que Cantrell se explaya dando rienda suelta a esos riffs muy al estilo Black Sabbath; piedras místicas, que junto con los delirantes solos de guitarra y la batería de Kinney, le dan fuerza y alma a su sonido.

Para los momentos más íntimos del concierto nos regalaron obras maestras de su autoría como “Again”, “No Excuses”, y ese metafísico himno del verdadero grunge llamado “Nutshell”. La gente, completamente empapada en sudor, cantaba, abrazados unos con otros.

Después de fingir su retirada, Alice in Chains volvió con “Down in a Hole” que rugió sobre las fauces de la nada, fue un momento de últimos espasmos antes de la llegada del gallo; el poderoso bajeo toolesiano de Inez en “Would?” nos quebró. En algún punto hacia el fin, Duvall anunció que este era el último show de su gira y agradeció al público mexicano. Para cerrar, llegó la oscura visión del “Rooster”, la pieza más popular y sombría del Dirt. Alice se despidió como una chica de labios jugosos que te ha encadenado a sus ritmos.

Como dijera alguien detrás de mí, a quién le importa caminar hacia metro San Joaquín con un poco de sangre en las narices después de haber presenciado a una de las bandas más legendarias del grunge de Seattle.

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Lulú
Urdapilleta / Cortesía OCESA

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