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Día 1: Escuela de Rock

Día 1: Escuela de Rock

David
Swanson

“¿Ya fue suficiente?”, pregunta Robert Plant ante más de 70 mil personas, que lo miran emocionados desde abajo del escenario. La respuesta del público se escucha como un coro, “¡no!”, gritan todos, y los acordes de “Whole Lotta Love”, el tema que abre Led Zeppelin II, los pone a saltar con tanta euforia como si tuvieran enfrente a la legendaria banda que conquistó al mundo en los 70. Plant es un pedazo de la historia del rock, no tiene por qué demostrarle nada a nadie. Sin embargo, prefiere experimentar con su nuevo grupo, The Sensational Space Shifters, que desempolvar su antiguo traje de “Dios de oro”.

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“Baby I´m Gonna Leave You” da comienzo a un set que se basa en el presente musical de Plant, pero que también repasa algunos  clásicos de Zeppelin como “Black Dog”, “Rock And Roll” y “Going to California”, en versiones más folk. A sus 66 años, Plant tiene la voz intacta. Canta, baila y bromea a lo largo de toda su presentación. “¿Cansadous?”, dice con una sonrisa cómplice, en un español básico, que le sirve para conectar con los espectadores.

La banda de Plant suena muy prolija. No tiene problemas en combinar blues, melodías celtas y ritmos africanos con el más puro rock and roll. Con esta fórmula, tocan “Rainbown”, “Little Maggie” y “Turn It Up”, temas de su último disco, Lullaby and… The Ceaseless Roar.

“Ahora, disfruten del show de Jack White”, dice Plant, y al instante, en el escenario de al lado comienza escucharse “Just One Drink”, lo que provoca que todos salgan corriendo en dirección a White. Como si fuera una película de los 50, dos pantallas reproducen en blanco y negro los movimientos del músico de Nashville, que lleva un traje a rayas y está peinado con gomina.

Suena “Dead Leaves and the Dirty Ground”, de The White Stripes, que da lugar a la frenética “High Ball Stepper”. Sigue “Broken Boy Soldier”, de The Racounters y “Lazaretto”, el tema que da nombre al último trabajo de White. A esta altura, el público está con los pelos de punta, por la descarga eléctrica que provoca el show de White, en el que cada canción se ejecuta de forma impecable.

Después de la seguidilla de “Im Slowly Turning Into You”, “Would You Fight for My Love” y “Power of My Love”, cover de Elvis, White abandona el escenario. Unos minutos más tarde, aparece otra vez, y arranca a tocar “The Lemon Song”, de Led Zeppelin, mechado con “Killing Flor”, de Howlin´Wolf.  La mirada del público refleja la esperanza de que se repita el encuentro con Robert Plant, tal como ocurrió en Chile unos días antes. Antes de contar hasta tres, el deseo se vuelve realidad y dos de los mayores representantes del rock de este siglo dan una clase inolvidable, de esas que no te enseñan en la escuela y que cuesta olvidar.

Mira a Jack White y Robert Plant  interpretar juntos “The Lemon Song”.

Sigue la cobertura en vivo a través de @indierocks.

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