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Unreqvited: Una banda sonora para cada corazón

Unreqvited: Una banda sonora para cada corazón

Carlos
Castrejón

18/Dic/2018

Desconocido e intrigante, este artista canadiense es el fantasma que dará sonido a tus historias.

Unreqvited es el proyecto solista de una persona que va con el kanji 鬼 (ghost) como nombre. Originario de Ontario, el músico y productor discurre entre géneros como el post rock, el shoegaze y el depressive suicidal black metal (sí, este género musical existe). Su carrera, realmente corta, comienza en 2016 y le ha permitido sacar tres álbumes hasta la fecha: Disquiet (2016), Stars Wept to the Sea (2018) y Mosaic I: L’amour Et L’ardeur (2018), este último su reciente producción y en el cuál a través de apenas cinco temas nos hace recorrer una densa musicalidad, casi orquestal, llena de valles oscuros, pendientes escarpadas y laderas excitantes.

El sonido de Unreqvited es parecido al de una banda sonora, así lo es también la sensación que genera desde el primer momento en el que suena a través de los parlantes o auriculares: las atmósferas que envuelven a quien lo escucha son densas y nebulosas, cargadas de imágenes cinemáticas que transportan a otro plano.

En su biografía de cualquier plataforma podemos leer dos palabras que anteceden a todo: depresivo y edificante (me atrevería a corregir la traducción por: motivador) y es que en realidad eso es su música, un cúmulo de emociones y sonidos que te hunden para levantarte el ánimo.

Atmosférico e inquietante, ha logrado crear un sonido único, propio e identificable. Con el uso de secuenciadores, guitarras distorsionadas, un piano ocasional, una batería lejana y guturales que por momentos se asoman para complementar los silencios, su música es un aliciente que llena el vacío de un corazón herido. La claridad a través de sus oscuros compases es latente y la calidez de sus composiciones llega a congelar el tiempo mientras una intensidad prácticamente indescriptible recorre tu cuerpo. Influenciado por películas y las artes visuales, el trabajo del canadiense es el punto medio, perfecto, entre score y soundtrack, sin dejar de ser música por sí misma.

No es una revista, es un movimiento.