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Black Flag: La reunión que nadie quiso

Black Flag: La reunión que nadie quiso

27/Feb/2014

A lo largo de los últimos diez años, una serie de reuniones de bandas, entre legendarias y otras que nadie parecía extrañar, han llenado los carteles de festivales y encabezados de revistas con nombres salidos del retiro o hasta de ultratumba.

Las justificaciones nunca parecen ser necesarias y mientras algunas que aseveraban retomar donde se quedaron lograron éxito y prosperidad, como Iggy & The StoogesNitzer Ebb y OMD, con no solo giras sino álbumes nuevos; otros descaradamente regresaron para sangrar bolsillos y ganar el dinero que nunca lograron en vida, como Refused, Rage Against The Machine y Pixies. Pero por encima de fructíferos o fallidos reencuentros (At The Drive-In y Love & Rockets no sólo duraron media gira, sino se terminaron odiando aún más), hay una reunión que ha sobre pasado la infamia y sordidez de las demás: Black Flag.

A estas alturas ya sabemos qué pasó: Greg Ginn, guitarrista y mente maestra de la agrupación, decidió revivir a los pilares e íconos del hardcore con uno de sus tantos vocalistas pasados, Ron “Chavo Pederast” Reyes, más otros músicos sin cara o nombre, para meticulosa y minuciosamente desmoronar el transgresor e iconoclasta legado que esta agrupación había dejado tras su autodestrucción; una gira que a nadie le interesó, un cuestionable nuevo álbum con portada y título horrendo y hasta una cuenta de instagram.

A la par del muerto viviente de Ginn, el resto de los integrantes de Black Flag, incluidos los celebres Keith Morris, Chuck Dukoswki, Dez Cadena, Bill Stevenson y su multi-referenciado e icónico diseñador original, Raymond Pettibon (hermano de Ginn), crearon su versión del grupo en clara y directa respuesta al regreso de Black Flag titulándolo sólo FLAG; shows agotados, playeras con arte nuevo, cabezas de selectos pero masivos festivales en América y Europa, y un punto probado.

Greg demandó a los integrantes (con todo y un Henry Rollins que nada tuvo que ver) y perdió, pero mientras FLAG ha dejado por la paz su regreso gracias a la victoria sobre Black Flag, un fúrico pero no vencido Ginn ha vuelto a modificar el proyecto y ha anunciado un nuevo vocalista para la banda: Mike Vallely, patinador, manager y amigo del guitarrista (y nada bien recibido por la base de seguidores de los originarios de California), para lo que será todavía otra gira y nuevo álbum que nadie quiere escuchar.

Si bien Ginn es el autor del 99% de la discografía de Black Flag y de la misma manera en que Noel Gallagher puede hacer lo que quiera con Oasis, es el uso del nombre de aquella banda que su logo tiene el record al tatuaje más frecuente lo que a muchos les hace cuestionarse la cordura del músico. "Miren lo que hago con su vaca sagrada" pareciera que dice Ginn, pero pocos realmente caen en consciencia que al final del día lo que realmente busca es el progreso del proyecto y un nuevo capítulo. Uno no muy bueno, siendo honestos.

¿Realmente necesitábamos esta reunión que, cual capricho de Bill Ward pidiendo que fuese borrado de las fotos de Black Sabbath el año pasado, no ha evidenciado otra cosa más que lo inmaduros y obstinados que pueden ser?

Lo cierto es que la comunidad punk de la vieja escuela no hizo más que repudiar dicho regreso evitando ser asociado con cualquier bando, aquellos más jóvenes no dudamos en procurar ver al menos una vez a cualquiera de estas dos versiones (la de Keith Morris de preferencia) experimentando cómo esas canciones aún hacen retumbar tanto escenarios como consciencias, pero sabiendo que no está del todo bien por haber tenido que elegir “bandos”.

Black Flag: ya muérete y descansa en paz.

No es una revista, es un movimiento.