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A 55 años del 'Boom' de The Sonics

A 55 años del 'Boom' de The Sonics

Rock con guitarras distorsionadas y gritos energéticos desde antes del nacimiento del punk. 

De la simpleza nace la grandeza y en la música se suele decir que menos siempre es más. Es la base del punk y así lo mostraron agrupaciones clave como Ramones y Sex Pistols con sus composiciones rudimentarias pero que les ganaron un lugar en el firmamento del rock. Aunque mucho antes que ambas existió una banda que todavía se mantiene vigente y creó algunas de las piezas más ruidosas de su época. Su legado no se mide por el número de discos vendidos sino por la cantidad de grupos a los que influenciaron de manera directa e indirecta.

Primero hay que visualizar Washington, estado ubicado en la esquina noroeste de Estados Unidos y que tiene una característica fundamental: hay frío permanente todo el año. Algo tan simple ha sido definitorio para su desarrollo musical local. En los 80 fue la cuna del grunge y la vestimenta de franela y botas no era un capricho sino una necesidad. Los integrantes de Nirvana y Pearl Jam se vestían así para protegerse del gélido ambiente aunque después sería una moda adoptada por marcas de ropa. Pero ahora hay que retroceder 20 años y desplazarnos hasta el pequeño poblado de Tacoma.

Toda historia tiene un comienzo.

Apenas inician los sesenta y el R&B ahora es conocido como rock & roll. Es un nuevo ritmo que ha logrado conquistar a los jóvenes nacidos después de la Segunda Guerra Mundial. El mundo parece un buen lugar para vivir y los trabajos ofrecen sueldos suficientes para tener una vida sin carencias. Fue así que cinco adolescentes se reúnen para crear una nueva banda aunque existe un pequeño inconveniente: ninguno de los integrantes realmente domina su instrumento; sin embargo, al poco tiempo el defecto se convierte en virtud.

Hoy el mundo conoce a esa pequeña agrupación como The Sonics aunque en su momento ni siquiera había un nombre oficial. Según relatan sus miembros, el secreto es que ensayaban todos los días. Las únicas opciones que tenían eran salir y congelarse o encerrarse en la cochera de las casas de sus padres y jugar a ser músicos. Ellos eligieron la segunda alternativa.

Como resultado de su trabajo logran publicar su álbum debut en 1965. Inclusive llamaron la atención de uno de sus héroes locales, Buck Ormsby, bajista de The Wailers, quien los firmó con su naciente sello Etiquette Records. El material contiene temas que hoy son vistos como himnos del garage pero en su momento no tuvo grandes repercusiones ni fue un éxito en ventas.

Por perseverancia, en febrero de 1966 vio la luz Boom, el segundo LP de The Sonics. El resultado fue el mismo y apenas les permitió obtener reconocimiento en la Costa Oeste de Estados Unidos. El mundo había sido secuestrado por la Beatlemania y todavía no estaba listo para escuchar a un puñado de jóvenes gritar en lugar de cantar.

Punk antes de que existiera el punk.

Si en la actualidad las 12 piezas del disco suenan agresivas y salvajes, en su momento fueron una bomba para la que pocos estaba preparados. Lo primero que se escucha en el trabajo es “Cinderella” que abre con unos cavernícolas rasgueos de guitarra a cargo de Larry Parypa que muestran una clara influencia de Link Wray. Aunque lo que más destaca es la voz enfurecida de Gerry Roslie. Jamás se preocupa por sonar bien o bonito porque lo importante no es el tono sino el volumen.

Aunque durante su breve primera etapa el combo compuso temas que han traspasado la barrera del tiempo también interpretó piezas de otros pero a su estilo. Como ejemplo se puede mencionar “Skinny Minny", grabada en 1958 por Bill Haley & his Comets con un ritmo lento y cercano al country. En cambio, la versión del quinteto es el equivalente a subirse a un automóvil y pisar el acelerador a fondo. El sonido primitivo pero bien grabado ha sido laureado varias décadas después por músicos como Jack White.

Un caso similar ocurre con "Louie, Louie", original de Richard Berry y su educada voz que por momentos coquetea con el doo wop. Mientras que el cover tiene un sonido tan grasoso que puede provocar que te salgan espinillas en la cara al escucharlo. Resulta todavía más sorprendente que haya sido grabado un año antes del nacimiento de The Stooges y su autodestructivo líder Iggy Pop.

Por todas sus virtudes el álbum es catalogado como punk antes de que existiera el punk. Aunque en su momento fue ignorado, en los ochenta fue revalorado gracias al revival del garage americano. Bandas como The Cynics y The Fuzztones (con un EP tributo que recrea la portada en blanco y negro del segundo lanzamiento de The Sonics) lo consiguieron.

Cosechar todo lo sembrado décadas atrás.

Fue a partir del reencuentro permanente a inicios del nuevo milenio que el quinteto consiguió por fin recibir un poco del reconocimiento merecido. De hecho, fue apenas en 2008 cuando el conjunto se presentó por primera vez en Europa. Mientras que seis años después el combo aterrizó en México para ofrecer una explosiva presentación en el Foro Indie Rocks!

Mientras que todos los pertenecientes al grunge han sido claros al afirmar que el trabajo de los originario de Tacoma fue una influencia directa tanto por el sonido como por ser del mismo estado. En el álbum en vivo de The Sonics publicado en el Record Store Day de 2015 aparecen colaboraciones con Eddie Vedder (Pearl Jam) y Matt Lukin (ex integrante de The Melvins y Mudhoney).

La historia siempre es contada por los ganadores y eso implica obtener un conocimiento incompleto de los hechos. Se debe buscar en las entrañas y rascar en lo más profundo para descubrir a los que no triunfaron pero dejaron un importante legado. Dentro del garage y punk existen cinco jóvenes de Tacoma que nunca alcanzaron la fama pero fueron una influencia innegable para todo lo que se generó después.

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