151205
A 50 años de 'The Soft Parade' de The Doors

A 50 años de 'The Soft Parade' de The Doors

18/Jul/2019

Puedes hacer mil cosas bien, pero una cosa mala nunca se olvida.

Después de tres discos (The Doors, Strange Days, Waiting For The Sun) Jim Morrison, Ray Manzarek, John Densmore y Robby Krieger ya estaban en la gran cima del estrellato, eran grandes personalidades elevadas a calidad de dioses por medios musicales, personalidades de la escena intelectual y por supuesto sus fans.

Pero para su cuarta entrega, The Doors ya no eran los mismos, sus cuerpos, mentes y almas estaban perdidos en la inmensidad de sus propios egos, claro unos más que otros. Y The Soft Parade fue un escalón bastante desastroso para alcanzar la máxima gloria.

Y hoy en su aniversario 50, haremos el intento de destruir un disco horrendo de una gran banda. Un disco tan malo que hasta la fecha sigue siendo recordado por multitudes que lo detestaron.

Sexo, Drogas y Rock & Roll… No siempre sirven

Si llegas a encontrar entrevistas de esa época, podrás darte cuenta de lo inflados que estaban cada uno de los miembros de este cuarteto psicodélico. Aunado al ego, las drogas llegaron para destrozar la posibilidad de consagrarse como leyendas en su cuarto disco.

The Soft Parade tardó casi un año en ser editado, ¿buscaban grabar su gran obra maestra?, ¿necesitaban tiempo para ponerle magia a la música?, ¿recurrieron a complejas técnicas de grabación, tan complicadas que se alargaron las horas en estudio?

En realidad, Morrison estaba en sus momentos más marranos en consumo de drogas, tan atascado era en esos tiempos que era muy difícil lograr una buena toma de él en tan difusas condiciones.

Hacer que Morrison funcionara dentro del estudio, le costó mucho tiempo a su productor, Paul Rothchild y a los demás integrantes. Por esa razón, se acortaron los tiempos de entrega, los procesos creativos se aceleraron y eso solo desencadenó una serie de sucesos que mandarían a The Soft Parade a ser el peor disco de la banda.

Y una vez acabado el disco, la critica comenzó a pegar durísimo. Mientras tanto, la banda seguía lidiando con la mala actitud de Jim, cancelando gran parte de los conciertos de la gira, dando conciertos sin terminar por los desnudos, libertinaje y obscenidades de Jim arriba del escenario. El público, al mismo tiempo de celebrar la liberación de Jim, reclamaban por no recibir la descarga musical que esperaban.

Abriendo y cerrando las puertas de la percepción

The Soft Parade, desde el inicio, fue un intento de hacer algo diferente, inesperado, música que no se pudiera comparar con sus pasadas entregas, algo que sorprendiera a sus seguidores.

Y a contrario de todas las pestes ya escritas arriba, creo que lo logran. “Tell All The People” es una cosa muy extraña. ¿Sección de metales?, ¡¿Qué demonios?!, una canción muy al estilo big band, tranquila, la voz de Morrison suavemente matizada… Sirve muy buen como introducción para el momento más explosivo del disco.

Sí, ya dijimos que el disco es el peor de su carrera, pero no es completamente hórrido. “Touch Me” inicia con una carrera in crescendo de instrumentos y un grito juguetón de Jim, que desemboca en una orquestación hard bop llena de colores, violines, metales y letras con serias insinuaciones sexuales… Ahhh, esos son The Doors que tanto amamos.

Una de las canciones más escuchadas de la historia de The Doors es precisamente este segundo track, “Touch Me”. Como pueden ver, el disco no es completamente basura… pero sí, a partir de aquí el disco comienza a caer en picada.

La verdad es que las decisiones de tracklist tampoco fueron las más indicadas, porque rolas como: “Shaman’s Blues”, “Wild Child” y “Easy Ride” lo hacen muy bien, pero el disco suena mucho muy plano con esa selección de reproducción.

Quizás lo que pueda salvarlas es incluirlas en una playlist donde no se escuchen precisamente juntas, porque por sí solas suenan muy bien.

Cabalgando la tormenta

Sí, podemos decir que este disco es de Jim Morrison, Ray Manzarek, John Densmore y Robby Krieger experimentando con nuevos sonidos, buscando nuevas formas de esparcir su mensaje y reinventarse sobre la marcha. Que gran parte de eso es verdad, pero no lo lograron.

Y es por eso que, hasta hoy en día, los más clavados del rock siguen recordando a The Soft Parade como una bazofia entre las bazofias. Pero lo que sí es real, es que este disco sirvió como trampolín para que estos californianos regresaran en sí y sacaron dos grandes álbumes más… antes de que Jim Morrison viajara a otra dimensión.

El ego lo tenían tan grande que no quisieron dejarse humillar, no se dejaron caer y con todo el viento en su contra: critica musical, el odio de la ley, el odio de los obsesionados con las buenas costumbres y uno que otro fan mandándolos al infierno; lograron cabalgar la tormenta y ser recordados como leyendas.

No es una revista, es un movimiento.