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Sonoridad: Nosotras las periodistas musicales

Sonoridad: Nosotras las periodistas musicales

Lillian Roxon, la periodista australiana con base en Nueva York que notó antes que muchos la importancia del movimiento cultural que acompañaba al rock.

Antes de que el periodismo musical fuera respetable, la cobertura estaba más cerca del sentimiento que de la información, después llegaron los datos y el acceso que en los últimos años le ha incomodado a la vieja guardia, sin embargo en esa abundancia la búsqueda de las creadoras es limitada, seguimos construyendo el canon alternativo a partir de la historia oral, tal como lo hizo la primera enciclopedista de la música.

Posiblemente muchas enciclopedias sirvieron para perpetuar clichés sobre grupos y discos en múltiples periodistas musicales, pero en mi caso cada enciclopedia significó descubrir con asombro la abundancia de datos diferentes en cada volumen y las anécdotas que podrían maravillar a cualquier recolector de curiosidades, fue hasta hace algunos años que descubrí en un festival de cine a Lillian Roxon, la periodista australiana con base en Nueva York que notó antes que muchos la importancia del movimiento cultural que acompañaba al rock, sin embargo no es a ella a quien recordamos como la persona que le dio peso a la historia oral que formó un vocabulario, mecanismos de clasificación, etiquetas, géneros y las genealogías que de alguna manera crearon un canon.

Las enciclopedias que conocemos tienen un formato más que probado, parten de puntos importantes que antes del acceso inmediato a la música, significaban formación autodidacta incluso de discografías bastante manoseadas. Cuando Lillian Roxon editó la primera enciclopedia del rock and roll en 1969, la mayoría de la información surgió de primera mano, de su conocimiento personal de las bandas, de las muchas noches que pasó en Max's Kansas City y de su labor como una de las primeras mujeres periodistas de rock.

La autora de la primera enciclopedia de rock, que fue capturada por el director Paul Clarke en Mother of Rock Lillian Roxon (2010), comprendía y evaluaba, realizó la primera lista de grupos del género, cubriendo los principales actos y otros que le parecieron interesantes, a la distancia algunos de ellos perdieron su trascendencia, pero sus comentarios y descripciones aún resultan reveladores. No es precisamente la escritora más conocida y muchas de sus críticas musicales se han perdido, pero The Rock Encyclopedia y su legado resultan fundamentales para entender donde nos paramos actualmente como investigadoras y periodistas, además de estar escribiendo otra narrativa, necesitamos nuestras propias referencias.

Pensando en la época en la que escribió Lillian Roxon, la perspectiva en el rock para las mujeres era ser encasilladas en el rol de groupies, ese mismo papel se asignaba a las periodistas que accedían al backstage. Algo ha cambiado para nosotras, aunque todavía se pone en duda nuestra voz. Así como Jessica Hopper le dio una nueva perspectiva a la crítica musical y al lenguaje utilizado para referirse a las mujeres, Elizabeth Goodman nos llevó al centro de la acción independiente en Meet Me in the Bathroom; incluso Vivian Goldman nos conecta con sus primeros años como periodista de The Sounds y la manera en que, al identificarse con un género y una perspectiva femenina, desarrollaría Revenge of the She-Punks: A Feminist Music History.

De muchas maneras los anteriores ejemplos son ejercicios de historia oral, a nivel local también los tenemos, no olvidemos que Tere Estrada realizó el mismo proceso para desarrollar Sirenas al ataque, entrevistó a más de 100 cantantes, músicas, locutoras y periodistas para contar la historia de las rockeras mexicanas, un proceso que repite en el documental en el que trabaja en la actualidad y nos lleva a pensar en el canon alternativo que se está construyendo. Nos podemos dejar pasar Las músicas de tu corazón, el podcast de Ruidosa y LATFEM que reúne las voces de diversas periodistas musicales de América Latina para hablar de creadoras y discos importantes en la historia paralela que merece sus propias clásicas.

 

La historia oral también alimentará el sitio Escena de música oscura MX de María Monterrosa (también conocida como María Delirium), quien en el 2014 inició su investigación en la Ciudad de México y construyó “una primera aproximación que registra y documenta más de un centenar de agrupaciones de diversos géneros y estilos musicales”.

El trabajo de Monterrosa corresponde a su tesis de maestría en el campo de Comunicación y Cultura.

Mi propuesta inicial era hacer algo sobre memoria e identidad, pero después descubrí o me di cuenta que aunque son conceptos que se relacionan con mi trabajo, lo que yo quería hacer era documentar a una escena que algunas personas siguen considerándola, erróneamente, como una cultura juvenil o peor aún, como una tribu urbana. Hay conceptos que ya están rebasados y que hay que construir objetos de estudio desde otras perspectivas que permitan enriquecer la mirada sobre él y eventualmente, eso lleva a desmontar conceptos e incluso a desmitificar ciertas creencias o percepciones sobre ciertos grupos o comunidades, como son los dark o góticos, que igual pienso que ahora son menos tabú.. pero eso es otro tema”.

Desde otra línea que contribuye a la música Ana Karen Martínez, Andrea McKormick y Karla Pérez crearon Cien Canciones en el 2017. Lo que inicia como un proyecto de visibilización de la escena de Guadalajara con listas de reproducción, se convierte en un concepto de divulgación donde es necesaria una curaduría, establecer relaciones con especialistas, locutores, músicos y periodistas locales, desarrollar muestras fotográficas de la escena tapatía y de alguna manera ser el pulso de la actualidad.

Con la aparición y escalada de varios proyectos, el recuerdo y las referencias, además de la llegada de Cien Canciones a sus primeros cuatro años de existencia, tenemos claro que con más mujeres ejerciendo el periodismo musical logramos combatir los estereotipos, creamos la narrativa que nos pone al centro y, por supuesto, aportamos al canon establecido con nuestra perspectiva.

No es una revista, es un movimiento.