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Adiós Dolores O’Riordan

Adiós Dolores O’Riordan

Roy
Rojas @NOSSTROMO

15/Ene/2018

La inocencia ha terminado. Adiós Dolores O’Riordan (1971-2018).

Le he dado la noticia a mi madre por teléfono, pero ella solo ha dicho a mi hermano que recoja la mesa seguido de un “¿a poco?”. Pensé le impactaría más, supongo que estas situaciones le pesan menos porque ahora han dejado de importarle. O quizá ve la vida de manera diferente, no lo sé, a veces es imposible saber qué sucede por la mente de las personas. A mí me ha partido el corazón, como a muchos, supongo. Los artistas no son nuestros familiares, ni nuestros amigos y quizá, en algunos casos, sean más importantes. Son a quienes poníamos en nuestros cuadernos, escribíamos su nombre y su foto en la carátula, son los que buscábamos en MTV y después gogleábamos. Su música es el soundtrack de nuestra serie o de nuestra película que llamamos vida. Y su música sigue ahí reproduciéndose, pero no es igual sabiendo que uno de ellos se ha marchado a una gira interminable.

Era un viejo cassette que ponía mi mamá. Ni siquiera tenía portada. Y no se escuchaba bien, era una grabación de otro cassette. Debía ser No Need To Argue porque venía “Zombie” que misteriosamente reapareció durante la secundaria como loop cantado por un grupo de compañeras; “Ridiculous Thoughts” que volvió hace siete años en mi iPod y no se salía por más que lo intentaba para poner nueva música, los riffs de guitarra y el coro en el que “Lola” se enoja y grita “You’re gonna have to hold on” exaltaban la pasión y me obligaban a dejarla; “Empty” que mitiga el dolor en el momento exacto en el que aparecen las cuerdas y me recuerda que de repente todo está vacío; y “Ode To Family”, el gatillo que se acciona y dispara un montón de sensaciones sobre esa infancia añorada y algunas imágenes borrosas sobre esa época.

Estábamos los sábados escuchando esa vieja grabación y mi mamá me decía algunas cosas de ese grupo, de dónde era, cómo se llamaba la cantante (“Lola”), o intentaba atinar de qué trataban las canciones. Todo era más sencillo, porque cuando tienes cinco años todo es más fácil que cuando tienes treinta, ahora hay muchas cosas moviéndose y removiéndose. La partida de “Lola” ha traído de nuevo su música y con ello esas viejas memorias que adquieren otro significado y que puedo ver a lo lejos proyectadas en una pared blanca. Puede que llore de tristeza o de alegría, pero algo sucede. Quizá la inocencia no ha terminado, quizá sigue ahí en ese período del tiempo que trato de almacenar en una memoria USB mental, quizá es mejor así, pero es grato recordar un período de la vida a través de la música que le da eternidad a Dolores. Su música nos atraviesa (sí, en plural). Nos atraviesa. Dolores se preguntaba si a alguien le importaba lo que sucedía con ella en “Ode To My Family” y la respuesta ha llegado: sí, a muchos nos importa lo que te suceda. Hasta siempre.

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