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Los héroes cotidianos del verano

Los héroes cotidianos del verano

20/Ago/2014

Tras un largo paseo que la llevó a festivales en Berlín, San Sebastián, Mar del Plata, Busan, Morelia, Guadalajara, Biarritz y Huelva, por fin llega a las salas Workers, el primer largometraje de ficción de José Luis Valle, director mexicano de origen salvadoreño que tomó a todos por sorpresa llevándose los premios a mejor película en festivales como el de Morelia y Guadalajara.

Al igual que Valle, el personaje de Rafael (Jesús Padilla) nació en El Salvador. A él lo conocemos una tarde en Tijuana, comprando zapatos para lo que pronto sabemos es su último día de trabajo, después de 30 años, en la planta de focos donde trabaja. Sabremos muy poco más de Rafael, como que perdió un hijo y peleó una guerra, pero no más que eso; su existencia es insignificante (¿la de quién no?) aunque no por eso menos digna.

En otra parte de Tijuana vive Lidia (Susana Salazar) en una mansión, aunque no suya,  sino de “la patrona” (Vera Talaia), una ricachona enferma que, mientras su mascota come filete de un plato de oro, se queja de que la vida que lleva no es vida. Lidia, al igual que Rafael, perdió un hijo y pasa su día limpiando escrupulosamente, leyendo revistas de chismes, escuchando quejas banales de su patrona y sacando a pasear (en auto y con chofer) al perro de la casa.

Repentinamente, ambos se encuentran en una situación desfavorecedora. Al ser descubierta su condición de ilegal en México, Rafael deberá enfrentar la poco piadosa burocracia mexicana y, tras el chantaje de su jefe, renunciar a su jubilación. En el caso de Lidia, al morir la patrona las cosas tampoco resultan como ella esperaría, ya que su última voluntad fue que la casa se mantuviera operando como cuando ella vivió para no alterar el perro que es ahora el heredero de la fortuna.

Lidia y el resto de los empleados de la casa deben permanecer esclavizados a la refinada mascota. De morir el perro, la herencia pasará a manos de Lidia y el resto de sus compañeros, aunque (aclarado ante notario) la muerte de Princesa, el perro, deberá ocurrir por causa natural.

Workers cuenta dos historias de venganza, de lenta gestación, desde la perspectiva de personajes aparentemente insignificantes e inofensivos. De esta forma, y muy acertadamente, el filme se sirve de un oscuro aunque discreto sentido del humor, empapado de cierto aire de desesperanza.

Así, esta pequeña joya sobre el poder de las pequeñas acciones ante la injusticia demuestra que un verano lleno de Transformers, Guardianes y Tortugas tiene lugar para héroes y luchadores cotidianos. Que sirva de lección.

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