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Tag #FICUNAM6

Tag: Desafiando la realidad.

A través de una larga carretera que cruza por una zona boscosa pletórica de paisajes bucólicos, vemos dos autobuses repletos de niñas enfundadas en uniformes escolares. Todo parece ir maravillosamente, hasta que un súbito y fuerte viento los parte a ambos por la mitad, al igual que a todas sus pasajeras.

Bizarro, intrigante, violento: así es el arranque de Tag, uno de los más recientes trabajos del prolífico cineasta japonés Sion Sono (quien ya tiene dos películas más, y está en el proceso de rodaje de una tercera) que no es sino un hiperquinético What The F**k?! en el que lo mismo caben un par de enloquecidas maestras armadas hasta los dientes, unas bipolares damas de honor que se comportan como verdaderas arpías, un novio muy cerdo (literalmente) y un delirante videojuego construido en un futuro cercano.

Conjuntando una serie de imágenes y situaciones demenciales bajo la premisa de las “realidades alternas” (en las que la figura masculina está ausente), vemos cómo una encantadora jovencita de nombre Mitsuko es blanco de una violencia rampante suscitada en escenarios cotidianos, como una escuela, una boda o un maratón, transformándolos en verdaderas pesadillas que conforman una espiral que pareciera no tener fin. Y por si fuera poco, en cada uno de esos escenarios, la misma Mitsuko cambia de identidad, volviéndose una persona distinta cada vez, aunque consciente de seguir siendo ella misma. Pero ¿por qué ocurre esto? Y sobre todo, ¿por qué le ocurre a ella?

Descifrar lo que sucede es el gancho del filme. Una de las pistas es proporcionada por Sur, una de sus compañeras, a través de una frase que de alguna forma se vuelve un Leitmotiv en la trama: “La vida es surreal. No dejes que te consuma. Sé fuerte”. Para ella, esta frase se vuelve la respuesta que le permite atisbar una posible salida de esas realidades desquiciantes, y para el espectador es una advertencia tanto como una invitación. Pero, al final, es muy probable que este último acabe con más preguntas que respuestas. Y es seguro que saldrá desconcertado por lo que acaba de ver.

En medio de una trama sin sentido aparente, planteada por una lógica onírica, Sono realiza algunos apuntes satíricos y agudos sobre instituciones que son base de nuestras sociedades actuales (la escuela, el matrimonio), mostrándolas de modo aterrador. Lo cual, desde el punto de vista de una adolescente que puede vivenciar tales experiencias como algo angustiante, le confiere algo de sentido a este pandemónium cinematográfico.

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