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Metallica: Through The Never, el viaje ácido más pesado de la historia

Metallica: Through The Never, el viaje ácido más pesado de la historia

14/Oct/2013

Metallica: Through The Never

Nimrod Antal

Dane Dehaan, Metallica

EUA, 2013

Picturehouse / Blackened

Si Metallica va a presentar una película, más vale que le haga honor y justicia; que el cortar cabezas y patear testículos con decibeles más allá de la métrica común pueda verse reflejado en la pantalla (IMAX, de preferencia) y que durante todo el filme se pueda realmente sentir lo que es la banda en el escenario hoy en día ¿Through The Never logra tal hazaña? A veces; cuando no, mete dos o tres explosiones apocalípticas.

Cuando se trata de bandas y películas hay pocas opciones, si tomamos en cuenta que Metallica había recurrido ya las obvias con conciertos grabados y documentales tras bambalinas, solo quedaba experimentar con la ficción y los efectos especiales. ¿Fueron al Arsenal Completo durante su residencia en el Palacio de los Deportes el año pasado? Este es el fino y justo complemento para aquellos que vieron la versión de Broadway de los californianos, pero sumada a la inmensa producción de estatuas, cruces, rayos láser, sillas eléctricas y explosiones, hay una historia alterna que gira alrededor de un roadie interpretado por Dane DeHaan, a quien se le encomienda la tarea de taer algo que la banda necesita y tiene que cruzar la ciudad en su búsqueda.

Más que aventuras y desventuras, un rutinario "trame esto" se vuelve un violento viaje ácido ya que la ciudad, en ese preciso momento, estalla en una guerra civil con cócteles molotov, enmascarados con palos, civiles decapitados y una dirección cinematográfica digna de película de Vin Diesel a cargo del realizador húngaro Nimród Antal (Vacancy, Armored, Predators).

Visiones de lucha campal entre policías y rebeldes, y la huída del roadie del caos, son intercaladas con los rostros sudorosos de Hetfield, Ulrich, Hammett y Trujillo, quienes, frente a una entusiasta (más no extasiada) Rogers Arena en Vancouver, Canadá, dan rienda suelta a lo que les ha dado fama como una de las mejores bandas en vivo de todos los tiempos.

La selección de temas que acompañan de cerca esos detalles del titánico show de Metallica es muy acertada desde clásicos como “Creeping Death”, “Battery” y “Hit The Lights”, hasta más recientes en las que uno aplicaría el "voy al baño", como “The Memory Remains” y “Cyanide”, pero que gracias a la excelente cinematografía, al momento de capturar panoramas y perspectivas que el ojo común no podría, por muy trillado que suene, uno de verdad permanece al borde del asiento.

No hay mucho que entenderle a la trama: hay una guerrilla fusionada con un show de una de las bandas de metal más grandes de la historia. El 3D vale totalmente la inversión ya que a comparación de otros timos cinematográficos, esta cinta verdaderamente fue pensada en el espectador que vive y respira el metal; a la hora de la hora, no queda más que sacudir el cráneo y alzar el puño aunque la señora de al lado haga gestos. Metal up your ass.

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