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Knock Knock

Knock Knock

14/Sep/2015

Cuidado con la gente que dejas entrar a tu casa, Knock Knock.

Eli Roth es conocido por su gusto por la sangre y la violencia explícita, por crear algunos personajes perversos y por contar historias en las que el horror, el humor negro y el suspenso se combinan bastante bien; todo esto es más que suficiente para atraer el interés de muchos cada vez que el peculiar cineasta presenta una nueva película y ese es el caso de El lado oscuro del deseo (Knock Knock).

Lo primero que hay que saber sobre la cinta es que su trama se desarrolla a partir de un hecho que tal vez podría ser una de las fantasías de algunos hombres, ya que muestra lo que sucede con un sujeto casado y con hijos, quien anda en sus cuarentas, cuando se queda un día solo en su casa y recibe la inesperada visita de un par de jovencitas que comienzan a tentarlo hasta convencerlo de dejarse llevar por sus instintos más básicos.

El protagonista pasa una gran noche al olvidarse de su vida cotidiana, pero lamentablemente la vida no puede ser tan buena para nadie y en la mayoría de los casos de infidelidad se presentan ciertas consecuencias, lo cual es justo lo que le pasa al personaje al verse en medio de un problema que se va poniendo cada vez más grave.

Después del encuentro y de que el tipo interpretado por Keanu Reeves intenta continuar con su día a día, como si no hubiera pasado nada, las dos mujeres que le hicieron sentir un gran placer se ponen algo psicópatas y le hacen pasar un verdadero infierno, obligándolo a luchar por su vida.

Aunque la premisa es sencilla, se escuchaba interesante al ser desarrollada desde la perspectiva de Eli Roth; sin embargo, al final sólo se queda en un buen intento por hacer una película que tal vez hubiera sido mejor con un ritmo menos lento y con un poco más de violencia, además de que en esta ocasión el director queda a deber más sangre y escenas más intensas.

El lado oscuro del deseo es una cinta regular, puedes ir a verla si te dan ganas, pero en realidad no te perderás de nada si no lo haces.

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