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Hagamos una orgía

Hagamos una orgía

Hagamos una orgía: sexo para liberar la mente y el espíritu.

Cassie Cranston es una jovencita hija de una escritora de novelas rosas. Ambas viven en Beaver's Ridge, un poblado que es pequeño tanto en dimensiones como en mentalidad. Cuando es descubierta infraganti intentando tener relaciones con su novio, sufre una terrible humillación y queda al desnudo -física y socialmente- frente a todos los pobladores. Tal bochorno le hace abandonar el lugar con la intención de jamás volver.

Años más tarde Cassie, ya una adulta y habiendo cimentado una carrera como autora de una popular columna sobre temas sexuales, se ve obligada a volver a su pueblo natal cuando le notifican que su madre ha muerto y que debe de asistir a su funeral. El hecho no la hace sentir cómoda, ya que muchos de los ciudadanos de Beaver's Ridge le guardan animadversión tanto por lo ocurrido años atrás, como por los ataques que ella -a través de su columna- ha hecho contra de ellos, burlándose de la moralina y mojigatería que los permea.

Cassie es confrontada directamente por Heather Mitchell, su rival desde la infancia. De ese enfrentamiento surge una insólita propuesta: la de llevar a cabo una orgía en el lugar, para probarle a la primera que está equivocada y que en ese pueblo son muy open-minded. Dado que Cassie es la “experta”, se le pide que participe como coordinadora. Ella acepta, ve esto como una excelente oportunidad para obtener material para escribir un libro que le adeuda a su editora. Heather, por su parte, también busca beneficiarse de esto, ya que desea vehementemente tener un hijo. Pese a intentarlo reiteradas veces con su esposo Adam -quien es también el exnovio de Cassie- no ha tenido éxito.

Organizar la orgía no resulta nada fácil, y ello desatará una serie de situaciones cómicas e hilarantes, pero también llevará a los involucrados a confrontarse no solo con su sexualidad, sino con sus propios temores y deseos íntimos, lo que los conducirá -sin que lo sepan en ese momento- a buscar su propia realización personal y, en algunos casos, recuperar una autoestima perdida. Además de sus cuerpos, también desnudarán sus corazones y mentes.

El eje central de la película está planteada como si de una relación sexual primeriza se tratase: la orgía inicia torpemente, debido a la inexperiencia, el miedo y el prejuicio, lo que hace que los primeros intentos no logren concretarse apropiadamente. A fuerza de mutua confianza, valor, entrega total y hasta genuino amor por parte de sus participantes, logran superar los obstáculos y lograr que la empresa -y la película misma- llegue a un clímax, literalmente.

La temática de Hagamos una orgía pudo haberse perdido fácilmente en una serie de gags vulgares y vacuos. En su lugar y gracias a la pericia del canadiense Jeremy Lalande -director y escritor-, lo que ofrece es una comedia sexy y entrañable sobre un grupo de personas que, buscando expandir sus limites sexuales, logran romper con sus limitaciones emocionales y morales e iniciar el camino hacia una vida más plena y libre.

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