83349
El Principito

El Principito

13/Nov/2015

¡Ya está en cines El Principito!

Pido perdón a todo aquel que lea esta reseña antes de ver la película. Tengo una buena excusa, cuando yo tenía seis años, llegó a mis manos el libro El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, quien con su obra logró "domesticarme" de algún modo. Tengo otra excusa, el libro me hizo reflexionar sobre el hecho de que las boas tragan a sus presas enteras sin masticarlas. Y... ¿a qué viene esto?: “A que todas las personas grandes han sido niños antes (pero pocas lo recuerdan)”.

En el momento en que damos el primer respiro, nuestra vida comienza a ser planeada, nos dan un nombre, un género y nos cargan de expectativas buscando volvernos ciudadanos ejemplares y trabajadores indispensables. Tiempo, tiempo, tiempo, los minutos, las horas, los días, todo está planificado; detenerse a meditar se ha vuelto casi un crimen.  

La película dirigida por Mark Osborne entrelaza la clásica historia de El Principito con la vida de una pequeña niña a quien es le tenía negada la imaginación, debido a la vida cuadrada que su madre planeaba para ella, hasta que en un intento desesperado por ofrecerle una mejor educación, se mudan de casa sin imaginar lo que entraría por su nueva ventana.

No, esta no es una adaptación del cuento de Antoine de Saint-Exupéry, es la inmersión de este en la vida moderna. ¿La prueba? Dos cosas: que el amar a alguien o a algo está sobre cualquier cosa; y la atemporalidad de los errores que cometemos los seres humanos al buscar la riqueza.

Siendo el aviador nuestro narrador, la historia se lleva ligera, se logra la empatía con el espectador y se agradece la seriedad a la hora de doblar la voz de "El Loco" Valdés, así como el acierto del guionista al no meter mexicanismos en la historia. Mezclando la técnica de stop motion con la técnica de 3D, los dos mundos se diferencian clarament; inclusive la música y los sonidos tienen sus propias características, llevando la línea literaria casi idéntica al libro.

Cambiar las páginas de un libro por la pantalla grande siempre significa un reto, pues cada cabeza es un mundo. Añadiendo un final alternativo –que puede no convencer del todo–, se  busca aumentar el mensaje de permanecer con un corazón joven. Una adaptación que vale la pena y que lleva hasta las lágrimas, siendo —o no— fan de este cuento.  

No es una revista, es un movimiento.