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Tres artistas se funden en una mirada

Tres artistas se funden en una mirada

Nuevamente el director Wim Wenders se acerca a figuras de otras disciplinas artísticas como ya lo había hecho en anteriores trabajos tales como Buena Vista Social Club (1999) o Pina (2011). Esta vez, el realizador alemán posa la mirada en el fotógrafo de origen brasileño Sebastião Salgado, quien con su lente ha logrado captar los momentos más alucinantes, sorprendentes, escalofriantes y sublimes del mundo contemporáneo.

Y también de nueva cuenta, Wenders decide compartir el volante del proyecto con otro realizador, que no es otro sino Juliano Ribeiro Salgado, hijo del propio fotógrafo, en una insólita colaboración que reúne tres miradas opuestas sobre el tema: la de los dos directores y la del propio artista.

El resultado es una obra coral fascinante y emotiva, que no sólo consigue un acercamiento minucioso a la obra de Salgado, sino que además nos permite asomarnos a su intimidad y sus reflexiones no solo acerca de su trabajo y su carrera, sino también a aquellas que se desprenden de su larga experiencia capturando instantes de la realidad.

Así por ejemplo, exterioriza su desasosiego y profunda tristeza consecuencia de haber presenciado de primera mano las atrocidades del hambre y la guerra alrededor del orbe. “Somos un animal terrible” afirma en algún momento de la película, y asegura que “Nuestra historia es una historia de guerras. Es una historia sin fin, una historia de locos”.

Asimismo, a través del filme asistimos al proceso que Salgado siguió para poder exorcizar esos demonios que atormentaban su alma y mente, y que a al postre desembocarían en una nueva etapa creativa, dedicada a captar los bellos instantes que la vida y la naturaleza aún nos ofrecen, y que desarrolla a la par de otra tarea: la de reforestar la zona en la que nació y creció, y devolverle su belleza natural de antaño.

De manera transversal se desarrolla una relación muy particular entre el observador (Wenders) y su objeto de estudio (Salgado), donde el segundo es capaz de devolverle la mirada al primero, en un maravilloso juego de lentes que se miran y se descubren entre sí, y cada una a su particular estilo cuentan lo que han visto del otro. En menor medida, el filme le permite también a Juliano Ribeiro analizar en retrospectiva la relación con su padre, rescatando momentos significativos de la misma, o echando más luz sobre otros que en su momento, no alcanzaba a comprender a cabalidad.

Nominada al Oscar 2015 en la categoría de Mejor Documental, La sal de la tierra se estrena en México el 30 de abril, con 24 copias distribuidas en las ciudades de Monterrey, Cuernavaca, Toluca, Guadalajara, Morelia y Ciudad de México. Sobre distribuir este filme, Jaime Romandía, director de :ND Mantarraya (co-distribuidor de esta cinta junto con la cadena Cinépolis), comenta: “La belleza y honestidad de las imágenes de Sebastiao Salgado, junto con la inteligencia y visión narrativa de su hijo, Juliano Ribeiro, y Wim Wenders, logran amarrar delicadamente una obra desgarradora, impactante pero sobre todo muy humana. El documental La Sal de la Tierra es el tipo de cine que pretendemos y luchamos por distribuir, uno que explote en el centro de nuestras consciencias y emociones, uno que nos ponga a reflexionar y no perdone a todo aquel que se resista a hacerlo.”

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