97620
Daemonium #MacabroXV

Daemonium #MacabroXV

Daemonium: Soldado del inframundo.

En una realidad alterna a la nuestra donde la magia y la tecnología coexisten, uno de los integrantes de la poderosa familia Montalbán (con ayuda de un grupo de mercenarios) obliga a un poderoso mago llamado Lucio Fulcanelli a invocar a un antiguo y peligroso demonio con el fin de hacer un pacto con él: ofrecerle un tributo a cambio de que le conceda gran poder. Pero las cosas no salen según lo planeado, y tanto este personaje como la gran mayoría de sus mercenarios son aniquilados. Pero Razorback –uno de estos matones– logra sobrevivir y sella el pacto. Así, le es concedido el control de una legión de demonios con la que poco a poco se adueña de ese mundo.

Sin embargo, Razorback descubre tiempo después que este poder tiene fecha de caducidad, y cuando esta llegue, la entidad que se lo concedió regresará a la tierra para reclamar su alma. Desesperado, el exmercenario se dedica a buscar quien le ayude a revertir esta situación, pero al no conseguirlo, decide tratar de encontrar a Fulcanelli para que le ayude en un plan temerario que ha fraguado para tratar de destruir al demonio. Y todo se complica cuando lo que queda del clan Montalbán interviene en busca de venganza y acabar con su reinado.

Concebida en principio como una serie web, la nueva obra del cineasta argentino Pablo Parés (más conocido por su trilogía Plaga Zombie) es condensada en un largometraje, y reúne géneros como el fantástico, el sci-fi, el terror y hasta el gore, en un coctel donde caben demonios ancestrales, androides asesinos, arcángeles caídos, magos de todo tipo, armas futuristas y demás parafernalia propia de dichos géneros. Asimismo, echa mano de toda serie de referencias (directas e indirectas) a la cultura pop de los ochenta y noventa, y técnicamente apoyada en una cámara en constante movimiento, así como en una edición vertiginosa.

Desafortunadamente, esa forma acelerada de narración parece jugarle en contra al filme, ya que en ese afán de querer contar demasiadas cosas, deja muchos baches en el camino. Por ejemplo, el inicio del relato es un tanto incomprensible, carente de un contexto, referencia o planteamiento de arranque que permita al espectador adentrarse de forma apropiada al universo ficticio donde trascurre la acción. Al suponer que el espectador conoce ese universo de antemano, ello provoca que a este último pueda costarle trabajo engancharse a una historia barroca en su concepción y rebosante de variadas subtramas que en lugar de enriquecer la trama central, solo la adornan, con lo que la fluidez del relato se ve comprometida.

Al respecto de estas tramas menores, también es necesario recalcar que varias de ellas –así como los personajes involucrados en ellas– o bien no aportan mucho a la historia principal, o no están adecuadamente planteadas, o simplemente no son resueltas con solvencia, lo que vuelve a la cinta larga y tediosa y produce una sensación de que la producción en su conjunto deja tras de sí muchos cabos sueltos, y una ficción que no termina de cuajar.

Así, Daemonium: Soldado del Inframundo es una película que al poner mucho énfasis en el terreno audiovisual, descuida mucho el aspecto narrativo y argumental, dando como resultado una producción vistosa, pero desarticulada y de alcances y desarrollo muy limitados.

No es una revista, es un movimiento.