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Jonas Mekas llega a México

Jonas Mekas llega a México

20/Feb/2013

Un refugiado se acostumbra a las llegadas y las partidas, a instalarse en un lugar y después volver a trasladarse. Los miembros de una familia, quienes trabajan en la misma fábrica esclavista, los amigos que viven durante años en la misma habitación… Uno se aferra a algo sólo para volver a separarse, para despedirse; cada uno parte hacia una dirección diferente en el ancho mundo. Las amistades, las palabras, los niños, los besos: todo queda en el olvido o en el recuerdo. Ni siquiera hay tiempo para recordarlo todo… Siempre va a haber nuevos lugares y nuevas personas y nuevos dolores.

-Fragmento de Ningún lugar a donde ir de Jonas Mekas.

De las representantes de las vanguardias ya no quedan muchos. El tiempo ha sido testigo de sus grandes obras y han quedado en la historia como grandes mentes que aportaron al arte, a la música, a las escenas y al cine. De los pocos nombres que hoy retruenan con fulgor es el de Jonas Mekas.

De origen lituano, el joven Mekas cayó junto con su hermano Adolfas bajo el poder nazi y obligados a trabajos forzados. Liberado, estudia filosofía en la Universidad de Mainz y poco después, en 1948 logra moverse a Nueva York. Ahí, junto con su hermano, junta dinero para comprar una cámara Bolex, y con eso empieza su carrera como cronista y videasta.

Rápidamente, se convirtió en uno de los principales representantes del movimiento de Cine Avant Garde en Estados Unidos y junto con su hermano fundó la revista Film Culture dedicada al análisis profundo del cine en Estados Unidos, tanto el comercial como el de vanguardia. Jonas y Adolfas se convirtieron en los altavoces del cine y fueron un parte aguas para el videoarte y el cine experimental.

Su arte tiene como base el cotidiano. Mekas graba los eventos de su vida, las personas con las que tiene contacto –nombres como Roberto Rosellini, Andy Warhol, John Lennon y su esposa Yoko Ono, Lenni Riefenstahl, entre otros- y así busca en su discurso cuestionar a los espectadores sobre su cotidianeidad. En el 2007 desarrolló un proyecto llamado 365 Day Proyect donde, como su nombre lo indica, graba un año de su vida. Entre ellos vemos momentos en los que Mekas narra sus poemas como un beat moderno, apuesta con sus amigos un peligroso juego de no derramar el contenido de una copa, a un padre y una hija felinos acompañados de un poema que hace reflexionar sobre el amor y una conversación con el director –también vanguardista- Hamony Korine:

No es una revista, es un movimiento.