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Charla con Zé do Caixao, el sepulturero maléfico

Charla con Zé do Caixao, el sepulturero maléfico

10/Oct/2013

“Cuando caes no te quedas en el suelo, de un movimiento fuerte te levantas. Levántate, prosigue de nuevo y llegarás…”

Mensaje de Zé do Caixao para México

La Encarnación del Demonio (Encarnação do Demônio, Brasil, 2008), de José Mojica Marins, película de terror clase B, fue estrenada recientemente en Cineteca Nacional.

La cinta representa el capítulo cúspide de la saga de Zé do Caixao, que desarrolló el artista brasileño Mojica Marins, y habla del regreso del fáustico villano a las andadas. En la trama, el oscuro enterrador es liberado después de cuarenta años de prisión, pero sus pulsiones malignas no han cambiado. Caixao, interpretado de nuevo por Mojica Marins, muda de escenario; del pueblito rural de las primeras películas se traslada a la violenta favela moderna para continuar su obsesiva búsqueda: encontrar a la mujer perfecta para fecundar en ella la encarnación del mal.

Pocas miradas tan emblemáticas y dominantes encontramos a lo largo de la cinematografía mundial: Bela Lugosi, Clint Eastwood y Christopher Lee son algunos de los casos más recordados. Pero desde el cono sur del continente americano, surgen otros ojos demoniacos y desafiantes ante los que no se debe pasar de largo; me refiero a la mirada del terrible enterrador loco Zé do Caixao.

Tuvimos la oportunidad de charlar un poco con el maestro Mojica Marins, quien nos habló sobre los orígenes de su obra y su relación con otro importante cineasta brasileño independiente de su época, Glauber Rocha. Entre ambas obras, se estableció un juego de miradas: Glauber desde lo social y Mojica Marins desde el ocultismo y el gore, que generaron cine al margen de la dictadura brasileña de los años setenta: "Glauber y yo nos teníamos mucho respeto y admiración, incluso, en alguna proyección llegó a llamarme genio en público. Los políticos y militares de la dictadura brasileña no toleraban que la gente inteligente tuviera ideas diferentes a las suyas y hacían de todo para que no triunfaran. Glauber siempre tuvo muchos problemas con sus películas, lo cual corroboro con mi propia experiencia", comentó Mojica.

Al hacer cine gore underground y erótico en tiempos de la dictadura, la mayor lucha de Zé do Caixao fue contra los intelectuales alineados al sistema: "En aquella época, la parte del sistema que más nos criticaba eran los intelectuales. Los críticos, periodistas y otros cineastas no soportaban mi cine, decían que era un fraude. Esos supuestos intelectuales de los setenta en Brasil no podían entender por qué los brasileños veían algo en mí, nunca reconocieron mi trabajo hasta que en Francia, en Estados Unidos y en otras partes del mundo comenzaron a interesarse por él. Entonces sí, esos mismos intelectuales comenzaron a encontrar cosas destacables en mi obra", relató el maestro oscuro.

Mojica también nos contó sobre sus impresiones en relación al cine mexicano: "Alguna vez en un cine de Brasil, vi películas mexicanas del Santo. Incluso tengo un par de películas de él y también, aunque no es exactamente terror, sino fantasía, El Laberinto del Fauno me gusta mucho, tengo una gran admiración por Guillermo del Toro".

Para concluir, el maestro reveló un poco sobre su relación con su personaje, una conexión cinematográfica-psicológica en la que por muchos años, como le sucediera a Lugosi con Drácula, Mojica deseó fervientemente ser el misterioso Zé do Caixao, la máxima encarnación del miedo en la cultura underground brasileña: "El miedo es parte del ser humano, como también lo es el odio o como lo es el amor. Son sentimientos que la naturaleza ha puesto sobre la tierra y a nosotros nos toca convivir con ellos", concluyó.

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