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13/Feb/2014
First Cousin Once Removed
Alan Berliner
Eli Berliner, Stuart Blazer, Susan Brown
EUA, 2012
Experiments in Time, Light & Motion
El director Alan Berliner nos ayuda a adentrarnos en las fascinantes maquinaciones de la mente humana, en este caso de una otrora brillante espécimen venida a menos gracias a las crueldades del Alzheimer. Se exhibió Tío en Segundo Grado como parte del festival de documentales Ambulante. Berliner se ha caracterizado por incluir a su familia en sus proyectos y esta vez le dedica todo un largometraje a su antiguo mentor e inspiración, el primo de su madre: Edwin Honig.
Honig había sido en su momento un hombre con más de veinte libros publicados en su nombre; tradujo a Cervantes, Calderón de la Barca y Lorca pues el hombre estaba bien versado en español, portugués, hebreo y su nativo inglés; había sido galardonado por los reyes de España y Portugal, y era un reconocido maestro de las universidades Ivy League de Brown y Harvard. Pero lentamente el genio de Honig se fue desmoronando y cuando se pudo dar cuenta de que inevitablemente se encontraba en las garras del “alemán”, le pidió a su sobrino preferido que utilizara sus dotes de cineasta para documentar le vertiginosa caída de su intelecto y de paso sus últimos destellos de genio.
En efecto el muy diezmado Honig puede llegar a inspirar pena ajena en Tío en Segundo Grado, cuando este pasado genio se limita a expresarse con burdos sonidos onomatopéyicos uno no puede sentir otra cosa que lástima, y el propio Berliner recibe con perturbadora serenidad la sentencia de su tío: “esto te pasará a ti”, pues se demuestra que la enfermedad corre por los genes de la familia; acto seguido vemos al pequeño hijo del director como parte del documental conviviendo con su padre y su tío abuelo que suelta otra joyita al respecto: “fui niño, luego fui un adulto importante, ahora soy un niño otra vez”. Berliner desea capturar esa convivencia con su hijo como para poder revivirla cuando sea necesario.
Aparte de la ingeniosa manera de editar imágenes al ritmo del golpeteo de las teclas de una máquina de escribir (tan utilizada por su tío durante su vida), Berliner introduce a lo largo del filme un caleidoscopio de imágenes, sonidos y ambientes al azar; incluidas visiones de la naturaleza; como de la misma manera que las impresiones recabadas durante el día revolotean en nuestro cerebro y surgen de repente en instantes tan aleatorios como antes de conciliar el sueño.
Es una situación con la que cualquiera puede empatizar, no falta el abuelo con esta condición o con un similar descenso en salud mental por otras causas, incluso el pendiente de que este pudiera ser un desenlace personal…el final no es bonito.