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La Jaula de Oro en #FICM11

La Jaula de Oro en #FICM11

22/Oct/2013

La Jaula de Oro (2013), de Diego Quemada-Díez, fue estrenada en esta edición del festival de cine de Morelia. Esta coproducción México-España ha sido bastante bien recibida y ha mantenido las salas llenas desde su primera proyección en la capital michoacana.

La trama gira en torno a la odisea de tres niños, Juan (Brando López), Sara (Karen Martínez) y Cheuk (Rodolfo Domínguez), en pos de conseguir el sueño americano: llegar a Estados Unidos. En el proceso, los protagonistas irán perdiendo tanto sus sueños como su integridad física; revelando que el sueño siempre fue una broma de mal gusto.

Una película elaborada para sensibilizar la mirada del espectador moderno y para dar voz a los que muchas veces callan: “Mostrar la película en comunidades indígenas estaría increíble y titular la película en xotzil también porque así ellos serían los únicos que van a entender todo: diálogos en español y los diálogos en su lengua”, comentó el director.

A su vez, Diego Quemada-Diez nos habló de que siempre le ha interesado el conflicto entre la realidad y el sueño, el conflicto entre la realidad y el ideal: “Siempre me ha interesado el romanticismo como movimiento. Si te das cuenta la película está llena de ruinas y sí, la idea era trabajar a partir de esa oposición”, declaró.

Al construir su película, el realizador visualizó crear la oposición narrativa entre dos personajes masculinos para con ello generar una tensión relevante: “Pensaba en una oposición, dos personajes y dos formas de ver el mundo: un chico mestizo de Guatemala que creyera en el sueño occidental (materialista e individualista); que en el camino se encontrara con un personaje indígena que tuviera otra forma de ver el mundo, que lo transformara a partir de la convivencia…”, detalló.

Para lograr su núcleo narrativo, el creador necesitaba un elemento que fuera el puente, que los uniera y luego desapareciera, para darles cohesión; de ahí el personaje de Sara. Además también quería contar el drama con las mujeres migrantes, que es terrible: los sacrificios y los abusos que padecen ellas. Por un lado quería contar la historia de una mujer, por el otro la de unos niños y creo que lo combino. Así mi personaje femenino se convierte en el puente, los otros no se hubieran conocido ni encontrado si no hubiera sido por ella. Ella representa esa parte del cuento”, nos detalló el realizador.

El autor de Jaula de Oro nos contó que también planteó su pieza como una invitación a ponerles caras y a conocer lo que sucede con muchos de estos viajeros anónimos: “Quería que el espectador sintiera la ausencia de todos los demás, que sintiera el precio que él había tenido que pagar por este sueño, que es un sueño de trampas; que se le desmoronara este sueño al héroe y el viaje se convirtiera en lo importante. Que nos acordáramos de todos ellos y que sintiéramos que el aprendizaje está en el camino, que el objetivo no es tan importante. La satisfacción material de la vida es muy limitada”, declaró el director.

Una película dura y sin concesiones que vale la pena ser apreciada en pantalla grande, un filme que habla sobre uno de los temas más espinosos de la posmodernidad.

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