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Rutas para entrar y salir del Nirvana

Rutas para entrar y salir del Nirvana


15/Ago/2012

En el prólogo de El Cuaderno Rojo, Justo Navarro cita una respuesta de Paul Auster acerca del porqué ser escritor: “Escribir es una actividad que parezco necesitar para sobrevivir”. La sentencia anterior se asimila a la obra de Juan Carlos, cuya trayectoria respira a través de la música, el arte y la literatura; por lo que no es extraño que su primera novela entrevere estos ámbitos.

Inserto en la literatura pop, Hidalgo enhebra dos historias que cruzan en el ápice de la desesperación y la pérdida de la fe: Enrique Olmos, seminarista desencantado se fuga de los llanos de Apan, y Kurt Cobain, músico en calidad de cuasi Dios, se despide del mundo.

Al iniciar la lectura daremos por sentada la mitad de la historia (sabemos que el cantante se pegará un tiro) y esperamos el desenlace de la complementaria; sin embargo, el primer reto cumplido del autor es recorrer el pasado y redescubrir aquellas sensaciones a través del ritmo de MTV, los cassettes, el subcomandante Marcos y el caos reinante en 1994.

El autor toma riesgos en sus descripciones, imaginen evocar al post punk de Killing Joke y casi inmediatamente situar a Cuco Sánchez y Javier Solís como línea del recuerdo; estas mescolanzas podrían pasar por extremas, pero Hidalgo logra amalgamarlas con fortuna.

Es un cruce fluido de ideas y personajes que permitirán instalarnos en Boddah –amigo imaginario de Kurt- y el pensamiento budista; para darnos cuenta de que un “una estrella no es un sabio” y que “en el silencio habita toda la música del universo”. En contraposición, Courtney Love es una perra astuta, cuyo enemigo reside en su propio cuerpo y se bambolea con ambición y descaro. Una novela grunge imperdible.

REDACCIÓN:


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